La Dra. Brittany Brooks se reúne con un paciente en Open Arms Healthcare Center, una clínica en Jackson, MS, que se enfoca en reducir las disparidades en los servicios médicos que afectan a las poblaciones desatendidas, con un enfoque particular en las personas LGBT.
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La administración de Trump está considerando cambios que agravarían las barreras a las que se enfrentan muchas personas lesbianas, gais, bisexuales y transgénero (LGBT) en Estados Unidos para obtener atención médica, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (HHS, por sus siglas en inglés) debería reconsiderar esos cambios, que aumentarían la vulnerabilidad de las personas LGBT a la discriminación.

El informe de 34 páginas, “‘You Don’t Want Second Best’: Anti-LGBT Discrimination in US Health Care” (“‘Nadie desea recibir la segunda mejor opción’: discriminación contra las personas LGBT en la atención médica de EE. UU.”), documenta algunos de los obstáculos que las personas LGBT afrontan a la hora de buscar servicios de salud mental y física. Muchas personas LGBT no pueden encontrar servicios en su área, se sienten discriminadas o se les deniega la atención en los entornos de asistencia sanitaria. Otras también retrasan o renuncian a la atención debido a temores de maltrato.

“La discriminación pone a las personas LGBT en mayor riesgo de una variedad de problemas de salud, desde la depresión y la adicción al cáncer y las enfermedades crónicas”, dijo Ryan Thoreson, investigador de derechos LGBT de Human Rights Watch. “En lugar de tratar esas disparidades como un problema de salud pública, el HHS está elaborando normas politizadas que las empeorarán”.

Es probable que dos modificaciones regulatorias previstas empeoren estas barreras, dijo Human Rights Watch. En enero de 2018, el HHS emitió una propuesta de norma que ampliaría las exenciones religiosas existentes en la ley de atención médica, otorgando una gran discreción a las compañías aseguradoras y los proveedores para negar el servicio a los pacientes debido a sus creencias morales o religiosas. En abril de 2018, el gobierno de Trump anunció planes para revertir una regulación que aclara que la ley federal prohíbe la discriminación en la atención médica basada en la identidad de género. De ser aprobados, estos cambios socavarían aún más las limitadas protecciones antidiscriminatorias que existen actualmente para las personas LGBT.

Human Rights Watch entrevistó a 81 personas para el informe, incluidos proveedores médicos y personas que dijeron que habían sido víctimas de discriminación en entornos de atención médica.

Las protecciones existentes para las personas LGBT en el cuidado de la salud son desiguales. En 2016, el gobierno de Obama emitió un reglamento que aclaraba que la Sección 1557 de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, que prohíbe la discriminación sexual en el cuidado de la salud, también prohíbe la discriminación contra las personas transgénero. Ocho estados y proveedores de servicios de salud religiosos impugnaron la regulación en la corte, y el gobierno de Trump ha señalado que planea retirarla.

Las protecciones a nivel estatal son insuficientes. A partir de julio de 2018, 37 estados no prohibirán expresamente la discriminación en el seguro de salud basada en la orientación sexual o la identidad de género. Nueva Jersey prohíbe la discriminación basada en la identidad de género pero no en la orientación sexual. En 10 estados de Estados Unidos, la atención médica relacionada con la transición está expresamente excluida de la cobertura de Medicaid, lo que limita las opciones para las personas transgénero de bajos ingresos.

Las personas LGBT entrevistadas para el informe narraron las dificultades que enfrentaban para encontrar terapias de reemplazo hormonal, opciones de prevención y tratamiento del VIH, servicios reproductivos y de fertilidad, e incluso servicios de atención primaria. Judith N., una mujer transgénero en el este de Tennessee, dijo: “durante años estuve buscando acceso a terapia y hormonas y simplemente no pude encontrarlo”.

Otros describieron haber sido blanco de trato discriminatorio por parte de proveedores de salud. Trevor L., un hombre gay de Memphis, relató un incidente cuando se hizo una prueba de VIH en su chequeo anual en 2016: “se sentaron y empezaron a predicarme, no cosas bíblicas, pero diciéndome ‘¿sabes?, esto no es apropiado, puedo ayudarte con ayuda profesional, y yo contesté algo como ‘oh, gracias, soy abiertamente gai desde hace 20 años y estoy bien. Es casi como si sintieran que tienen derecho a decirte lo que está mal”.

Además de la discriminación, a muchas personas LGBT directamente se les niegan los servicios debido a su orientación sexual o identidad de género. En una encuesta representativa a nivel nacional realizada por el Center for American Progress en 2017, el 8 por ciento de las personas encuestadas lesbianas, gais y bisexuales y el 29 por ciento de los encuestados transgénero informaron que un proveedor de atención médica se negó a atenderlos por su orientación sexual o identidad de género durante el año pasado. Los entrevistados describieron que se les denegó el asesoramiento y la terapia, fueron rechazados para tratamientos de fertilidad, se les denegó algún tipo de control médico u otros servicios de atención primaria. En un caso, una de las entrevistadas relató cómo un pediatra rechazó atender a su hijo de seis días que había tenido con una pareja del mismo sexo, alegando que por sus creencias religiosas no podía evaluarlo.

Tanto los proveedores como las personas LGBT señalaron que los temores a la discriminación y el maltrato llevaron a muchas de ellas a retrasar la atención o renunciar a ella. Una encuesta de 2015 de casi 28.000 personas transgénero reveló que, en el año anterior a la encuesta, el 23 por ciento no buscó la atención que necesitaba debido a la preocupación por el maltrato basado en la identidad de género.

Muchos entrevistados expresaron su temor de que las leyes que permiten a los proveedores rechazar el servicio por razones morales o religiosas harían que la asistencia fuera aún más difícil de obtener. Persephone Webb, una activista transgénero de Knoxville, Tennessee, dijo: “[yo] le digo a las personas que son propensas a ser fanáticas que sean un poco más valientes, solo un poquito. Y esto nos hace entender, que sin duda es un ataque contra las personas LGBT”.
En lugar de finalizar los cambios propuestos, el HHS debería preservar las protecciones antidiscriminatorias y retirar las amplias excepciones que ponen a los pacientes en riesgo, recomendó Human Rights Watch. Los legisladores a nivel estatal y federal deberían prohibir la discriminación en la atención médica sobre la base de la orientación sexual y la identidad de género, y deberían derogar las exenciones que permiten que los proveedores se nieguen a atender a los pacientes debido a su orientación sexual o identidad de género.

“Cuando las personas LGBT buscan atención médica, con demasiada frecuencia el juramento de no hacer daño resulta en juicios de valor y discriminación”, dijo Thoreson. “Los legisladores deben dejar claro que los pacientes son lo primero, independientemente de su orientación sexual o identidad de género”.