La Fuerza Aérea Siria ha efectuado reiterados ataques aéreos contra civiles en forma indiscriminada, y en algunos casos deliberada. Estos ataques constituyen graves violaciones del derecho internacional humanitario (leyes de guerra), y las personas que cometen estos abusos intencionalmente son responsables de crímenes de guerra.
Hay pruebas contundentes que señalan que en un ataque aéreo lanzado el 25 de noviembre de 2012 contra la localidad de Deir al-`Assafeer, próxima a Damasco, se habrían usado bombas de racimo que causaron la muerte de al menos 11 niños y dejaron varios heridos.
La Fuerza Aérea Siria ha efectuado reiterados ataques aéreos contra civiles en forma indiscriminada, y en algunos casos deliberada. Estos ataques constituyen graves violaciones del derecho internacional humanitario (leyes de guerra), y las personas que cometen estos abusos intencionalmente son responsables de crímenes de guerra.
Hay pruebas contundentes que señalan que en un ataque aéreo lanzado el 25 de noviembre de 2012 contra la localidad de Deir al-`Assafeer, próxima a Damasco, se habrían usado bombas de racimo que causaron la muerte de al menos 11 niños y dejaron varios heridos.
Estados Unidos y otros países que no han prohibido las municiones de racimo deben dejar de intentar crear una nueva legislación internacional que permita explícitamente el uso de algunas de las armas.
Las fuerzas gubernamentales leales al líder libio, Muammar Gaddafi, han disparado municiones en racimo contra zonas residenciales de la ciudad occidental de Misrata, poniendo en grave peligro a la población civil.
La Convención de Municiones de Racimo es la única solución viable para acabar con la calamidad de las municiones de racimo. Mientras los diplomáticos en Ginebra abrían el debate sobre una débil alternativa, Human Rights Watch advirtió que la erradicación de los daños causados por estas armas inhumanas exige su prohibición absoluta y completa, contenida en la Convención.
La pérdida de vidas y medios de subsistencia provocada por las municiones de racimo empleadas por Rusia y Georgia durante el conflicto armado de agosto de 2008 subraya la importancia del nuevo tratado para su prohibición.
El 11 de marzo de 2009, el presidente Barack Obama firmó la legislación que prohíbe la exportación de cualquier munición de racimo que tenga un “margen de error” mayor al 1 por cierto. Sólo una pequeña fracción del arsenal de Estados Unidos cumple con esa norma, de modo que la prohibición es casi total.
Un proyecto de ley que fue aprobado el 11 de marzo de 2009 por el presidente Obama hará permanente la prohibición de casi todas las exportaciones de bombas de racimo de Estados Unidos.
Las fuerzas de Georgia, Rusia y de Osetia del Sur cometieron numerosas violaciones de las leyes de la guerra durante y poco después del conflicto de agosto de 2008 por el control de Osetia del Sur, y provocaron muchas bajas y heridos entre la población civil y la destrucción generalizada de bienes civiles.
Human Rights Watch ayudó a encabezar una campaña global para prohibir que las fuerzas armadas utilicen municiones de racimo. Estas armas dispersan pequeñas bombas mortales sobre una gran extensión, y, durante años e incluso décadas después de los combates, pueden matar y desfigurar a cualquiera que entre en contacto accidental con las submuniciones sin detonar.