Metodología
Esta investigación comenzó con una revisión de cientos de cartas enviadas a Human Rights Watch por los reclusos del estado de Nueva York que describen sus experiencias con el consumo de sustancias, los programas de tratamiento en prisión y el confinamiento disciplinario por consumo de sustancias. Luego Human Rights Watch llevó a cabo entrevistas con 50 reclusos y personas excarceladas recientemente. Las entrevistas se realizaron en Attica, Great Meadow, Gowanda y Sing Sing, así como en dos cárceles de mujeres (Albion y Bedford Hills) y en dos establecimientos de máxima seguridad (Southport y Upstate Correctional Facility). Los reclusos de estos establecimientos fueron entrevistados bajo condiciones que aseguraron la confidencialidad. En este informe se utilizan seudónimos para garantizar la privacidad y la seguridad de los entrevistados.
Los documentos se obtuvieron mediante solicitudes presentadas ante el Departamento de Servicios Correccionales del Estado de Nueva York (New York State Department of Correctional Services), la Comisión de Servicios Correccionales del Estado de Nueva York ( New York State Commission on Corrections), el Departamento de Salud del Estado de Nueva York (New York State Department of Health) y la División de Libertad Condicional del Estado de Nueva York (New York State Division of Parole) en virtud de la Ley de Libertad de Información (Freedom of Information Law, FOIL). Algunas de las solicitudes presentadas, en virtud de la FOIL, ante el Departamento de Servicios Correccionales fueron denegadas y, al momento de la redacción de este informe, se encuentran en apelación.
Human Rights Watch entrevistó a legisladores del estado de Nueva York y asistió a una serie de audiencias públicas auspiciadas por el poder legislativo,en la primavera de 2008, para abordar los asuntos relacionados con los programas para abuso de sustancias en las prisiones y las reformas propuestas a las Leyes Rockefeller sobre Drogas. Human Rights Watch se reunió con representantes de la Oficina de Servicios para el Alcoholismo y el Abuso de Sustancias (Office of Alcohol and Substance Abuse, OASAS) del estado de Nueva York, expertos en salud pública y reducción de daños, defensores públicos, jueces, funcionarios judiciales y trabajadores sociales a cargo de asuntos relacionados con drogas, personal médico carcelario y defensores y abogados de reclusos en el estado de Nueva York.
Human Rights Watch también entrevistó a administradores de programas de terapia de medicación asistida en centros de detención en Nueva York, Connecticut, Rhode Island, Washington y Nuevo México. En Albuquerque, Nuevo México, Human Rights Watch observó el programa de mantenimiento con metadona en Bernalillo Metropolitan Detention Center. Human Rights Watch se reunió con el Director Médico del sistema carcelario del estado de Nuevo México, así como con funcionarios públicos estatales y locales para discutir los desafíos y la viabilidad de ofrecer terapia de medicación asistida en un entorno correccional.
Human Rights Watch encontró restricciones para acceder al personal, a los administradores y funcionarios de alto rango del Departamento de Servicios Correccionales del Estado de Nueva York. Human Rights Watch visitó el Willard Drug Treatment Campus en Romulus, Nueva York, y se reunió con el Director, el Subdirector, asesores especializados en abuso de sustancias y reclusos en ese establecimiento. Sin embargo, la solicitud de Human Rights Watch de reunirse con asesores especializados en abuso de sustancias de otros establecimientos fue denegada, aunque un asesor se comunicó voluntariamente con nosotros durante el curso de la investigación. Nuestras solicitudes de reuniones con el Comisionado del Departamento de Servicios Correccionales y el Subcomisionado de Servicios de Programa para analizar este informe fueron denegadas bajo el argumento de que el informe no estaba “autorizado” según la directiva de investigaciones del Departamento.
Como organización de derechos humanos que documenta abusos del derecho internacional de los derechos humanos desde 1978, la investigación realizada por Human Rights Watch no encuadra en la categoría de estudio científico contemplada por la directiva de investigaciones del DOCS. La metodología de investigación de Human Rights Watch está sujeta a una revisión interna de carácter ético y legal, basada en estándares estrictos para proteger a los informantes y asegurar la integridad del proceso de investigación. Human Rights Watch continúa interesada en establecer comunicación con el Departamento de Servicios Correccionales en cualquier momento.






