24 de Marzo de 2009

Recomendaciones

Al Departamento de Servicios Correccionales del Estado de Nueva York

  • Asegurar el acceso oportuno a servicios probados de tratamiento por consumo de drogas y de prevención del VIH para los usuarios de drogas de la población carcelaria:
    • Adoptar medidas inmediatas para asegurar el acceso de los reclusos a una atención equivalente a la que se presta en la comunidad (incluido el acceso a servicios probados de tratamiento por consumo de drogas, reducción de daños y de prevención de sobredosis) y asegurar que esta atención continúe al ser transferidos a lugares de detención y al salir de estos. Ampliar los programas actuales, a fin de que proporcionen educación y servicios de prevención de sobredosis a reclusos que vayan a ser puestos en libertad.
    • Adoptar medidas inmediatas para asegurar que los usuarios de drogas puedan ingresar al tratamiento sin demora, como ampliar el tratamiento probado existente y brindar servicios de traducción para los reclusos que no hablan inglés y servicios para reclusos con escasas habilidades de lectoescritura.
    • Adoptar medidas inmediatas para asegurar que los reclusos dependientes de los opioides tengan acceso a terapia con medicación.
  • Reformar las políticas disciplinarias relacionadas con el consumo de sustancias:
    • Adoptar medidas inmediatas para asegurar que las sanciones disciplinarias por consumo de sustancias no sometan a los reclusos a un trato cruel e inhumano ni a otro tipo de trato o castigo degradante, ni comprometan su derecho a la salud, incluidas: 1. la revisión de las pautas disciplinarias actuales para asegurar que las sanciones por consumo de sustancias sean proporcionales a la gravedad de las faltas cometidas; 2. la supervisión necesaria para asegurar que las sanciones impuestas no excedan de las permitidas por las pautas; y 3. la identificación de los reclusos que cometan faltas relacionadas con drogas para detectar la posible drogodependencia y asignar a quienes necesiten tratamiento por consumo de drogas a programas de tratamiento, en lugar de castigarlos.
    • Eliminar la segregación disciplinaria como sanción por consumo de sustancias y asegurar que las sanciones disciplinarias por consumo de sustancias sean proporcionales a la gravedad de la falta y no comprometan el derecho a la salud de los reclusos.
    • Asegurar que los análisis de orina, en la medida en que se realicen, se utilicen de una manera que respete el derecho a la salud de los reclusos y reconozca a la drogodependencia como una enfermedad crónica recidivante.

A la Comisión de Servicios Correccionales del Estado de Nueva York

  • Revisar las políticas disciplinarias del DOCS relacionadas con el consumo de sustancias para asegurar que las sanciones sean proporcionales a la gravedad de la falta y respeten el derecho a la salud de los reclusos.
  • Revisar los programas de tratamiento por abuso de sustancias del DOCS, a fin de asegurar que todos los reclusos tengan acceso oportuno a servicios probados de tratamiento por abuso de sustancias y de reducción de daños, incluida la terapia con medicación para los usuarios de opioides.

Al Gobernador de Nueva York

  • Respaldar la reforma integral de las leyes de Nueva York sobre condenas obligatorias para quienes cometan delitos relacionados con drogas (comúnmente denominadas leyes Rockefeller contra las drogas), la cual reduciría las penas de prisión para quienes cometen delitos menores vinculados con drogas y reestablecería la discreción de los tribunales para determinar las sanciones adecuadas para los delitos relacionados con drogas, incrementando a la vez el uso de alternativas al encarcelamiento para aquellos delincuentes que no representen un riesgo apreciable para la seguridad pública.

A la Legislatura del Estado de Nueva York

  • Reformar las leyes Rockefeller contra las drogas:
    • Reformar las Leyes Rockefeller contra las Drogas para eliminar las condenas mínimas obligatorias, reestablecer la facultad de discreción judicial y promover un aumento de la disponibilidad y el uso de alternativas al encarcelamiento de quienes cometan delitos menores vinculados con drogas que prioricen la salud pública, la reducción de daños y los derechos humanos.
  • Desempeñar un rol de supervisión y revisión que permita asegurar que se brinde tratamiento probado por abuso de sustancias a los reclusos del estado de Nueva York:
    • Adoptar medidas inmediatas para asegurar que el Departamento de Servicios Correccionales proporcione acceso oportuno a los servicios probados de tratamiento por consumo de drogas y de prevención del VIH a los usuarios de drogas y reforme las políticas disciplinarias relacionadas con el consumo de sustancias.
    • Requerir una revisión independiente del programa de abuso de sustancias del Departamento de Servicios Correccionales para evaluar su disponibilidad, accesibilidad, adecuación, calidad y adecuación a las prácticas ya probadas.
    • Respaldar las iniciativas en curso para aumentar la participación de la Oficina de Servicios para el Alcoholismo y el Abuso de Sustancias (Office of Alcohol and Substance Abuse Services, OASAS) en los programas administrados en el Departamento de Servicios Correccionales.
    • Respaldar la sanción de normas que permitan:
    • Promover la ampliación de los programas probados de tratamiento por abuso de sustancias en las cárceles del estado de Nueva York.
    • Promover la ampliación de los servicios de salud y reducción de daños en las cárceles del estado de Nueva York, incluida la terapia con medicación para la dependencia de opioides.
    • Asegurar que las sanciones disciplinarias por consumo de sustancias sean proporcionales y no menoscaben el acceso de los reclusos a los servicios esenciales de salud y de reducción de daños.

Al Congreso y al Poder Ejecutivo de los Estados Unidos

  • Sancionar leyes, reglamentaciones y políticas que promuevan los programas de reducción de daños en las cárceles, como la sustitución de jeringas, el tratamiento por drogodependencia, la distribución de preservativos, la terapia con medicación y otras iniciativas para reducir la transmisión del VIH y la hepatitis B y C en las cárceles y una vez que los reclusos son puestos en libertad.
  • Ratificar el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

A los Órganos de Tratados de Derechos Humanos, los Relatores Especiales y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas

  • De conformidad con un enfoque de las políticas sobre drogas basado en los derechos, priorizar la protección de los derechos humanos de las personas que consumen drogas en las cárceles. Exhortar a los estados partes a que consideren específicamente:
  • Si los reclusos que consumen drogas tienen acceso a un tratamiento por consumo de drogas probado y a servicios de reducción de daños, y
    • Si las sanciones disciplinarias por consumo de drogas son desproporcionadas o excesivas, no permiten el acceso a servicios de salud y de reducción de daños o constituyen un trato cruel, degradante o inhumano y obstaculizan el derecho a la salud.