14 de Febrero de 2009

(New York) – Human Rights Watch anuncia con enorme tristeza la muerte de nuestra querida colega, la doctora Alison Des Forges, quien falleció en el accidente aéreo del vuelo 3407 proveniente de Newark con destino a Búfalo el 12 de febrero del 2009. Des Forges, consejera principal de la División de África en Human Rights Watch por casi dos décadas, dedicó su vida a trabajar en Ruanda y fue la experta principal a nivel mundial sobre el genocidio de 1994 en Ruanda y sus repercusiones.

"La muerte de Alison es un golpe devastador no sólo para Human Rights Watch sino también para el pueblo de Ruanda y la región de los Grandes Lagos en África”, dijo Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch. "Ella fue una persona verdaderamente maravillosa, el epítome del activista de derechos humanos -una persona de principios, objetiva, comprometida con la verdad y a utilizar esa verdad para proteger a personas comunes. Ella fue de las primeras en señalar las tensiones étnicas que llevaron al genocidio, y cuando sucedió, y el mundo se detuvo y observó, Alison hizo todo lo humanamente posible por salvar gente. Luego escribió el mejor informe de los hechos. No había nadie que supiera e hiciera más para documentar el genocidio y ayudar a llevar ante la justicia a los perpetradores”.

Des Forges nació en Schenectady, New York, en 1942. Comenzó a trabajar en Ruanda desde que era estudiante y dedicó su vida y su trabajo a entender este país, y a exponer los abusos en serie sufridos por su gente y a ayudar a cambiar la situación. Des Forges adquirió notoriedad por su premiada publicación "No dejes a nadie que pueda contar la historia”, y ganó el Premio MacArthur (la "Beca Genio") en 1999. Compareció como testigo experto en 11 juicios sobre el genocidio ante el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, tres juicios en Bélgica, y otros en Suiza, en los Países Bajos, y en Canadá. También proporcionó documentos y apoyo en procedimientos judiciales que involucran genocidio en otras cuatro jurisdicciones nacionales, incluyendo en Estados Unidos.

De visión clara e imparcial, Des Forges ganó antipatía en Ruanda al insistir en que las fuerzas rebeldes del Frente Patriótico Ruandés, que derrocaron al régimen genocida, también deberían ser llevadas ante la justicia por sus crímenes, incluyendo el asesinato de 30,000 personas durante y poco después del genocidio. El gobierno ruandés le prohibió la entrara al país en 2008 después de que Human Rights Watch publicó un análisis extenso de la reforma judicial en Ruanda, ilustrando los problemas de una fiscalía inadecuada e influencia externa en el poder judicial que resultó en juicios y veredictos que, en muchos ocasiones, fallaron en ajustarse a los hechos de los casos.

“Ella nunca se olvidó los crímenes cometidos por las fuerzas del gobierno ruandés, y eso le ganó impopularidad, especialmente en Estados Unidos y en Gran Bretaña", dijo Roth. "Ella fue realmente una espina para todos los lados involucrados, y eso es una prueba de su integridad y su sentido de principios y compromiso con la verdad".

Des Forges fue tanto admirada como amada por sus colegas, por su compromiso extraordinario hacia los principios de derechos humanos y su tremenda generosidad como mentora y amiga. "Alison fue la roca del equipo de África, una fuente de conocimiento y también una fuente tremenda de orientación y apoyo para todos nosotros", dijo Georgette Gagnon, directora de la división de África en Human Rights Watch. "Fue casi una madre para todos nosotros, infaliblemente sabia y razonable, absolutamente honesta pero diplomática a la vez. Nunca parecía estresarse a pesar de la violencia y el horror extremos con los que tenía que lidiar diariamente. Alison sentía que la mejor forma de mejorar las cosas era siendo implacablemente profesional y escrupulosamente justa. Nunca fue sensacionalista; su estilo era el permitir que las víctimas hablaran por sí mismas".

Corinne Dufka, otra colega que trabajó de cerca con Des Forges, escribió: "Ella siempre encontraba el tiempo para escucharme y ayudarme a ver más allá de lo obvio. Alison me inspiró a ser una mejor investigadora, una mejor colega, una mentora más entregada y un ser humano más balanceado. También era divertida -su sentido del humor sarcástico, usualmente acompañado por esa chispa en sus ojos, aligeraba nuestra carga".

Historiadora por entrenamiento, Des Forges escribió su tesis de doctorado sobre Ruanda y dedicó la mayor parte de su vida adulta a trabajar en la región de Grandes Lagos, a pesar de un periodo temprano en China con su marido, Roger, un profesor de historia y experto en China en la Universidad de Búfalo.

Des Forges se graduó de Radcliffe College en 1964 y obtuvo su doctorado en Yale en 1972. Comenzó su trabajo en Human Rights Watch como voluntaria, pero pronto comenzó a trabajar tiempo completo en Ruanda, tratando de atraer la atención hacia el genocidio que temía era inminente. Eventualmente, Roth le insistió que aceptara un salario. Des Forges fue co-presidenta de una comisión internacional observando el incremento de la violencia étnica en la región y publicó un informe sobre los hallazgos meses antes del genocidio. Una vez que la violencia empezó, Des Forges logró convencer a diplomáticos en Kigali a transferir a varios ruandeses por su seguridad, incluyendo a una de las principales activistas de derechos humanos Monique Mujawamariya.

Como consejera principal de la división de África en Human Rights Watch desde el inicio de la década de los noventa, Des Forges supervisó todo el trabajo de investigación de la región de los Grandes Lagos, pero también proporcionaba asesoría a sus colegas de la región y más allá. También trabajó muy de cerca con el Programa de Justicia Internacional debido a su participación con el tribunal de Ruanda.

"La oficina del fiscal se apoyaba en Alison como una testigo experta para proporcionar contexto, fondo y su conocimiento minucioso sobre el genocidio", dijo Roth. "Su experiencia fue requerida una y otra vez por autoridades nacionales en sus tribunales en casos en proceso de individuos enfrentando deportación, o en juicios por su presunta participación en el genocidio".

Más recientemente, Des Forges estaba trabajando en un informe de Human Rights Watch acerca de los asesinatos al este del Congo.

A Des Forges le sobreviven su esposo, su hija e hijo, tres nietos, un hermano y una cuñada. El personal de Human Rights Watch expresó sus condolencias más sinceras a su familia y amigos.