Abril 25, 2002

IX. CONCLUSIÓN

 

Human Rights Watch no toma partido a favor o en contra del comercio ni de la globalización en sí, pero considera que ninguna de las dos cosas debería suceder a expensas de los derechos de los trabajadores que producen los bienes con los que se comercia. Los gobiernos nacionales, las empresas exportadoras y los países importadores son responsables de exigir el respeto a los derechos laborales internacionalmente reconocidos de los trabajadores de cuyo esfuerzo se benefician. Sin embargo, tanto el gobierno de Ecuador como las empresas exportadoras que adquieren bananos en las plantaciones ecuatorianas están lejos de asumir esta responsabilidad. Del mismo modo, ni Estados Unidos ni la Unión Europea, los dos mayores importadores de bananos de Ecuador, han utilizado su poder económico para exigir el respeto a los derechos de los trabajadores bananeros, niños y adultos, en Ecuador.

El resultado de todo lo anterior es la extendida violación a los derechos de los trabajadores en las plantaciones bananeras de Ecuador. Los niños trabajan durante largas jornadas en condiciones inseguras y nocivas para su salud y, a menudo, abandonan la escuela antes de llegar a secundaria. Los adultos desempeñan su labor en las mismas condiciones. Además, como el temor a ser despedidos actúa como elemento disuasorio de su organización, carecen de la herramienta internacionalmente reconocida para exigir mejores condiciones de trabajo. Para muchos de estos trabajadores del banano, adultos o niños, el trabajo en las plantaciones es un estilo de vida. Desgraciadamente, también lo son los abusos que padecen mientras las empresas, Ecuador y los mercados internacionales se benefician de ello.