16 de Mayo de 2012

II. Tipos de violencia y acoso sexual en el lugar de trabajo sufridos por trabajadores agrícolas

Para una mujer sola, es muy peligroso… Un hombre puede acecharte en los campos, donde las plantas son más altas que tú.
—Rosario E., trabajadora rural de Carolina del Norte, julio de 2011.

Casi todos los trabajadores entrevistados por Human Rights Watch señalaron que ellos mismos u otros trabajadores que conocían habían sufrido alguna forma de violencia o acoso sexual en el lugar de trabajo. Nuestra investigación confirma lo que opinan numerosos defensores de trabajadores agrícolas de todo el país: que la violencia y el acoso sexual sufridos por trabajadores agrícolas es un fenómeno tan común que algunas mujeres que trabajan en el sector agrícola consideran estos abusos como una condición inevitable de este tipo de trabajo.

Como lo expresó un abogado especializado en asesoramiento al sector rural, el acoso sexual es “un problema grave, recurrente y de todos los días para las mujeres que trabajan en el sector agrícola… no es algo inventado, es real”[61]. Una encuesta de 2010 realizada a 150 trabajadoras agrícolas en el Valle Central de California estableció que el 80 por ciento habían sido víctimas de alguna forma de acoso sexual[62], mientras que un informe del Southern Poverty Law Center determinó que la mayoría de sus 150 entrevistados también habían sufrido acoso sexual[63]. En 1995, la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (Equal Employment Opportunity Commission, EEOC), el organismo federal encargado de asegurar el cumplimiento de las leyes contra la discriminación, comenzó a llevar a cabo actividades de educación y divulgación sobre acoso sexual de trabajadores agrícolas. Esta iniciativa se puso en marcha tras una reunión en la cual diversos trabajadores agrícolas y defensores informaron al organismo sobre la gravedad de los hechos de acoso y agresiones sexuales. En este encuentro, un trabajador se refirió a los terrenos de una de las compañías como el “campo del calzón”, debido a la cantidad de violaciones sexuales que se habían producido allí[64].

Como se describe a continuación, los trabajadores agrícolas denunciaron que son víctimas de un amplio espectro de actos de violencia y acoso sexual sin consentimiento.

Violación y otras formas de conducta sexual coercitiva

La violación y otras conductas sexuales coercitivas constituyen las formas más aberrantes de violencia y acoso sexual sufridas por trabajadores agrícolas. Varias mujeres entrevistadas por Human Rights Watch denunciaron que habían sido violadas por un supervisor o un compañero de trabajo.

El caso de Ángela G.

Ángela G., al igual que la mayoría de los trabajadores agrícolas, llegó a Estados Unidos hace aproximadamente 12 ó 13 años en busca de una “vida mejor”. Lo que encontró, sin embargo, fue que para sobrevivir en este país debía trabajar “desde la salida hasta la puesta del sol”. Cuando comenzó a cortar y empacar lechugas, el dolor en las manos era insoportable, pero se las arregló para continuar y ha trabajado en la producción de lechuga durante los últimos 12 años.

Según su experiencia, las mujeres en general no eran valoradas por los supervisores y los mayordomos, pero Ángela denunció que, al no tener pareja, era especialmente blanco de abusos. “Me llamaban tortillera, decían que era lesbiana…. [El supervisor] y el mayordomo se reían”. Tenía miedo de decir algo porque otras personas que se habían quejado por actos de acoso sexual habían sido despedidas de inmediato. Pero escuchar estos agravios día tras día sin poder responder era sumamente angustiante: “No había nadie que me ayudara… Cuando llegaba a casa, lo único que podía hacer era llorar. Y a la mañana siguiente, tenía que levantarme e ir nuevamente a trabajar [para sobrevivir]”.

 

“Todos los supervisores eran iguales…. Incluso cuando había [un supervisor que era distinto], si escuchaban algo, simplemente se quedaban callados”.

Pese a esto, Ángela se quedó en el trabajo porque deseaba conseguir un ascenso, ganar un salario más alto y estar en mejores condiciones para mantener a su familia. Y luego, un día, un supervisor le pidió que fuera hasta su casa a recoger unas cajas. Ángela contó que apenas ingresó en la casa, el supervisor la violó.

Ángela dijo sentirse impotente: “Para mí, fue como una eternidad. Quería gritar, pero no podía. Después, me dijo que yo debía recordar que era gracias a él que tenía este trabajo, y que si decía algo, perdería mi empleo…. Tuve miedo de llamar a la policía, de hacer algo. No sabía qué hacer. Mi mente estaba completamente bloqueada”.

Ángela explicó que tras este hecho experimentó un período durante el cual se aisló de los demás y entró en una profunda depresión: “Cuando alguien te pone una mano encima, sientes que ya no puedes seguir adelante”. Sin familiares cerca excepto su hija, contó que le hablaba “en silencio” a su padre fallecido, y que esto le “permitía liberar mucho de lo que estaba sintiendo”. Pero dijo que quien la violó continuó amenazándola todos los días, incluso jactándose ante otros compañeros de trabajo de lo que había hecho, para demostrar que él tenía el control. Ángela comenzó a sentir que, aun si le costaba el empleo, debía hacer algo. “No tenía fuerzas para continuar con mi vida, pero pensar que esto podría ocurrirle a otra persona me hizo comprender que no tenía otra opción [más que denunciarlo]”. Primero denunció la violación a la compañía, pero como esta no adoptó ninguna medida, habló con un abogado que la ayudó a presentar una denuncia por acoso sexual contra la empresa.

Sin embargo, la dolorosa experiencia de Ángela no terminó allí. Su condición migratoria fue otro factor importante, dado que fue deportada cuando el juicio ya había comenzado y sospechó que tal vez fue su empleador quien la denunció a las autoridades de inmigración. Sentía que todos en la pequeña comunidad en la cual vivía sabían lo que le había ocurrido y hablaban de ella. Intentó empezar terapia psicológica, pero el costo era demasiado elevado y asistir a las sesiones hubiera implicado faltar al trabajo y que se redujeran aún más sus ingresos. Si bien se ofrecía atención gratuita en su área, la lista de espera era demasiado larga. Aun así, Ángela recibió ayuda de su abogado, y comenzó a sentir que podía recobrar algo de lo que había perdido.

La experiencia de Ángela es que las compañías no cumplen con las leyes que tienen por objeto proteger a los trabajadores. Contó que, en un trabajo, vio cómo miembros de la gerencia convocaban a una reunión y hacían circular un papel para que los trabajadores lo firmaran, aun cuando estos no tenían idea de qué se trataba la reunión ni de lo que decía el papel. Luego les dijeron que si alguien les preguntaba si habían recibido capacitación, debían responder “sí”.

Para Ángela, es importante que su experiencia sirva para ayudar a otros trabajadores: “Mi meta es que todos abran los ojos ante todos los abusos”[65].

Otros trabajadores agrícolas que no habían sido víctimas de violaciones, igualmente estaban al tanto de este riesgo. Un hombre que trabajaba recogiendo coles en Nueva York dijo que una compañera de trabajo le había contado en 2009 que los “jefes estadounidenses” la habían abordado para pedirle favores sexuales, y que ella había aceptado por temor a que la despidieran[66]. Teresa G., una mujer en Carolina del Norte que trabaja en el sector tabacalero, contó que en 2011 un supervisor dijo a dos de sus compañeras que tendrían que tener sexo con él para conseguir el empleo. Cuando Teresa encontró a una de las mujeres llorando, le preguntó por qué había aceptado, y ella respondió: “Mi marido no tiene trabajo. Yo no tengo trabajo”. Teresa se enfrentó al supervisor y le dijo: “Eres un maldito cerdo”, pero él simplemente sonrió[67].

Diversos defensores de trabajadores agrícolas en Texas, California, Arizona y Florida también recibieron denuncias de casos de violación. En varias de las demandas por acoso sexual interpuestas por la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo se han incluido denuncias de violación sexual, así como de otras formas de hostigamiento en el lugar de trabajo. En EEOC v. Harris Farms —una decisión emblemática debido a que fue el primer y único caso hasta el momento de acoso sexual de un trabajador agrícola en el cual participó un jurado— la inmigrante mexicana Olivia Tamayo, quien había trabajado durante más de 15 años en Harris Farms, uno de los gigantes de la agroindustria del país, obtuvo una indemnización de casi US$ 1 millón en 2005, tras denunciar haber sido violada por su supervisor en varias oportunidades, en algunos casos amenazándola con un cuchillo o un arma de fuego[68]. Otros juicios por agresiones sexuales han involucrado a una plantación forestal en Oregón[69] y un productor de huevos en Iowa[70].

En muchos casos, además, las relaciones que parecen consensuadas pueden ser producto de coerción psicológica o de circunstancias económicas apremiantes. Verónica Z., una mujer que ha trabajado en la producción de cebollas y algodón en California, explicó cómo fue que terminó manteniendo una relación sexual con su supervisor:

Mi hijo fue atropellado mientras andaba en bicicleta y se fracturó una pierna. Llegué tarde al trabajo y el mayordomo me despidió. Conseguí volver a trabajar porque [el responsable de este abuso] estaba en condiciones de conseguirme un trabajo, y sólo lo hizo porque manteníamos relaciones. Necesitaba el empleo por mis hijos[71].

Verónica dijo que, pese a que no mantenían una relación sentimental, continuó obligándola a tener relaciones sexuales durante años. Contó que cuando intentó poner fin a la situación, el hombre la amenazó con un arma y comenzó a acosarla en el trabajo. Cuando ella finalmente inició acciones legales contra la compañía para la cual esta persona trabajaba, la empresa argumentó que la relación que mantenían era consensuada[72].

Un defensor de trabajadores agrícolas de Carolina del Norte se expresó claramente sobre esta situación: “Se trata de sobrevivir, no tiene nada que ver con la libre voluntad o la elección. He visto hombres de 50 años con jovencitas de 16 años que no se atreven a denunciar lo sucedido o a hablar de la relación”[73]. Un asesor en un centro de atención para víctimas de violencia doméstica y agresiones sexuales en Fresno, California, reconoció que es habitual que mujeres de grupos vulnerables terminen manteniendo una relación con quienes abusaron de ellas, especialmente si quedan embarazadas: “Vas a tener un hijo, construyes una relación con quien abusó de ti… obtienes ayuda financiera. Se terminan acostumbrando a la situación”[74].

Manoseo sin consentimiento, abuso verbal y exhibicionismo

Entre los abusos relatados a Human Rights Watch, las formas de violencia y acoso sexual más frecuentes fueron el manoseo sin consentimiento, el abuso verbal y el exhibicionismo.

Muchas mujeres contaron que supervisores y compañeros de trabajo de mayor jerarquía que ellas las presionaban insistentemente para que accedieran a tener citas con ellos. Juliana T. indicó que, tres años atrás, cuando trabajaba en la producción de lechuga con su novio, el mayordomo le decía: “Deja a tu novio, que yo en cambio tengo papeles”. Si bien ella nunca aceptó los ofrecimientos, el mayordomo la invitaba continuamente a restaurantes y casinos, incluso tres o cuatro veces a la semana, hasta el punto que “ya no sabía qué hacer o responder. Estaba atemorizada”[75]. A algunas mujeres les hacían proposiciones sexuales abiertamente. Mónica V., que ha trabajado en Carolina del Norte y en Nueva York, contó que cuando trabajaba en el sector tabacalero, el contratista se ofrecía a llevarla en su vehículo, asignarle más horas de trabajo y pagarle más dinero a cambio de mantener relaciones sexuales[76]. Mercedes Lorduy, una abogada de VIDA Legal Assistance en Florida, se refirió al caso de una clienta que, tras ser acosada insistentemente por el propietario de un vivero, tuvo que pedir una orden de restricción en su contra[77].

Varias mujeres denunciaron que sus supervisores aprovechaban para manosearlas cuando estas se encorvaban o agachaban durante la siembra o cosecha de cultivos. Mercedes A., por ejemplo, quien hace dos años trabajó en la recolección de papas y cebollas en Nueva York, contó que su supervisor manoseaba el trasero y los senos de las mujeres mientras estas realizaban tareas[78].

Algunas mujeres también indicaron haber sido objeto de hostigamiento verbal y gestos obscenos y humillantes:

  • Bianca H. contó que trabajó durante años con hombres que tenían la costumbre de tocarse delante de ellas, simulaban tener sexo unos con otros y hacían comentarios como: “Anoche soñé contigo, ¡si sólo supieras lo que soñé! ¡todas las cosas que te hacía!” [79] .
  • Claudia L. , denunció que, cuando trabajaba en un viñedo el año pasado, su supervisor hacía comentarios obscenos y vulgares. “Una vez, vio que yo tenía el cierre del pantalón abierto, y me dijo que lo cerrara, ya que podría verme la vagina y entonces la querría”. Aunque Claudia intentó ignorar sus comentarios, sintió miedo una vez que la vio trabajando sola, más adelante del resto de sus compañeros: “dijo que había coyotes que podían comerme, pero me advirtió ‘soy yo quien te va a comer en vez de ellos’” [80] .
  • Cuatro mujeres que trabajaron juntas en una planta de empaque de coliflor desde fines de 2010 hasta comienzos de 2011 denunciaron ser víctimas de abusos por parte de un supervisor que todos los días gritaba cosas tales como: “¡Mujeres, muevan las manos con las mismas ganas con las que cojen!” “¡Ustedes se pasan todo el día cogiendo! ¡Idiotas!” “¡Esto es una verga! ¡Ustedes se merecen una verga!” [81] . Ana D. recuerda: “Se creía todopoderoso. Decía: “¡A mí nadie me jode! ¡Todos pueden chuparme la verga!”… [y como no tengo marido] les decía a los hombres: ‘¡Ana necesita que la cojan!’” [82] . Las mujeres no eran las únicas que se veían obligadas a padecer sus abusos, ya que también mostraba el pene y lo sacudía frente a todos sus trabajadores [83] .

El manoseo sin consentimiento, el acoso y el hostigamiento verbal se manifiestan paralelamente a incidentes de agresión sexual. Cindy Marroquin de la Coalición de California contra las Agresiones Sexuales (California Coalition Against Sexual Assault, CALCASA) explicó: “Muchas veces, esto sucede en forma progresiva; las personas no son agredidas solamente una vez. Por lo general comienza con comentarios o amenazas verbales, lo que para ellos es un cumplido… que transmite [a las víctimas] el mensaje ‘Podría hacerte esto si quisiera’”[84]. Patricia M. (cuya historia se presentó al inicio de este informe), denunció que había sufrido hostigamiento verbal antes de ser violada[85], y Victoria Mesa, una abogada de Florida Rural Legal Services, informó que una de sus clientas que había sido violada por un supervisor, antes de este hecho ya era acosada por él. Previamente había intentado manosearla, hacía comentarios groseros y le mostraba el pene[86]. En la demanda interpuesta por la EEOC contra Willamette Tree Wholesale se alegó que un mismo supervisor agredió sexualmente a una mujer y también acosó a su hermana efectuando comentarios sexuales explícitos, proposiciones y manoseándola[87].

Hostigamiento a lo largo del tiempo

Para los trabajadores agrícolas, la violencia y el acoso sexual generalmente no constituyen incidentes aislados que ocurrieron una sola vez. A menudo, el hostigamiento se prolonga durante varios meses, incluso años, y los responsables suelen tener como víctimas a varios trabajadores, con independencia de si estos presentan quejas ante la gerencia de la compañía.

Bianca H. contó que realizaba tareas de empaque de hojas verdes y espinacas para una compañía de verduras que no tomaba medidas para poner fin a comentarios y gestos obscenos de los hombres, a pesar de las quejas de Bianca y de sus compañeras de trabajo. Durante cuatro años, trabajó en este entorno 12 horas al día, todos los días, durante temporadas de siete meses. Bianca llora mientras recuerda: “Me encontraba sumamente mal. Todos los días sentía que me estaban usando… Te hace sentir que no vales nada”[88].

De manera similar, Marcela V. contó que se había desempeñado como mayordoma durante 11 años en un establecimiento donde “[cada] temporada había mujeres que se quejaban, a veces dos o tres”[89]. Si bien ella trasmitía las quejas a los superiores, nunca pasaba nada. Finalmente, ella y Verónica Z., quien había sido personalmente víctima de acoso, iniciaron acciones legales alegando acoso sexual y represalias tras perder sus empleos en 2005. Durante la audiencia, se sintió devastada al enterarse de que su hija, mayor de edad, también había sido víctima de acoso. “Para ellos no éramos otra cosa que máquinas haciendo el trabajo, ya que ni siquiera nos tomaban en serio”[90].

Lorena U. contó que en septiembre de 2010, un supervisor en un establecimiento de producción de ajo le propuso mantener relaciones sexuales. Consultó a un trabajador social de un organismo local que atiende a víctimas de violencia doméstica, quien le aconsejó que denunciara el incidente ante el propietario del establecimiento. Según Lorena, el propietario le dijo que varias personas se habían quejado de este supervisor, pero que él nunca les había creído[91]. El trabajador social dijo a Human Rights Watch que tres mujeres diferentes habían denunciado por separado problemas con este mismo supervisor[92].

Muchas de las demandas por acoso sexual impulsadas por la EEOC han sido interpuestas en representación de múltiples trabajadores agrícolas, en muchos casos bajo la modalidad de una demanda colectiva (class action). En los últimos años, la EEOC ha interpuesto demandas colectivas por acoso sexual contra:

  • Evans Fruit en el estado de Washington, en representación de tres particulares y la totalidad de las mujeres dentro de una clase[93];
  • Cyma Orchids en California, en representación de cuatro mujeres[94];
  • Spud Seller en Colorado, en representación de varias empleadas[95];
  • Willamette Tree Wholesale en Oregón, en representación de dos empleadas y dos hombres que eran familiares de estas, también empleados de la misma empresa, por acoso sexual grave y represalias[96];
  • Holiday Specialtrees en Oregón, en representación de dos hombres acosados por agresores del mismo sexo y por discriminación racial[97];
  • Knouse Foods en Pensilvania, en representación de una misma clase de empleadas que sufrieron acoso por motivos de género y nacionalidad[98];
  • DiMare, un importante establecimiento de producción de tomates en Florida, en representación de, por lo menos, tres empleadas[99].

Cuatro de las compañías han llegado a un acuerdo con la EEOC —Cyma Orchids, Willamette Tree, Holiday Specialtree y Knouse Foods— y se comprometieron en los acuerdos de conciliación a implementar cambios de fondo en toda la estructura de la compañía, que incluyeron uno o más de los siguientes: nuevas políticas y procedimientos para abordar la discriminación ilegal, nuevas capacitaciones para los gerentes, supervisores y empleados, y supervisión por parte de la EEOC[100]. Los demás casos aún no han sido resueltos.

[61]Entrevista de Human Rights Watch con Michael Meuter, director del sector de Litigios, Defensa y Capacitación (Litigation Advocacy & Training) del Proyecto sobre Trabajadores Rurales Migrantes (Migrant Farmworker Project) de California Rural Legal Assistance, Salinas, California, 5 de abril de 2011.

[62]Irma Morales Waugh, “Examining the Sexual Harassment Experiences of Mexican Immigrant Farmworking Women”, Violence Against Women, enero de 2010.

[63] Southern Poverty Law Center, “Injustice On Our Plates: Immigrant Women in the U.S. Food Industry”, 2010.

[64] William R. Tamayo, “The Role of the EEOC in Protecting the Civil Rights of Farm Workers”, 33 UC Davis Law Review 1075 (1999).

[65]Entrevista de Human Rights Watch con Ángela G. (seudónimo), California, junio de 2011.

[66] Entrevista de Human Rights Watch con Carlos U. (seudónimo), Nueva York, agosto de 2011.

[67] Entrevista de Human Rights Watch con Teresa G. (seudónimo), Carolina del Norte, julio de 2011.

[68]“Jury Orders Harris Farms to Pay $994,000 in Sexual Harassment Suit by EEOC”, comunicado de prensa de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos (US Equal Employment Opportunity Commission), 21 de enero de 2005, http://www.eeoc.gov/eeoc/newsroom/release/1-21-05.cfm (consultado el 5 de marzo de 2012). La sentencia fue confirmada por el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito en la causa EEOC v. Harris Farms, 274 Fed. Appx. 511, 2008 WL 1776532 (9th Cir. 2008).

[69]“Oregon Tree Farm Settles EEOC Lawsuit Over Sexual Harassment and Retaliation”, comunicado de prensa de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos (US Equal Employment Opportunity Commission), 21 de abril de 2011, http://www.eeoc.gov/eeoc/newsroom/release/4-21-11.cfm (consultado el 5 de marzo de 2012).

[70] “EEOC and DeCoster Farms Settle Complaint for $1,525,000”, comunicado de prensa de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos (US Equal Employment Opportunity Commission), 30 de septiembre de 2002, http://www.eeoc.gov/eeoc/newsroom/release/9-30-02-b.cfm (consultado el 5 de marzo de 2012).

[71] Entrevista de Human Rights Watch con Verónica Z. (seudónimo), California, junio de 2011.

[72]Ibíd.

[73]Comunicación por correo electrónico enviada por un defensor de trabajadores rurales de NC Field a Human Rights Watch, 21 de abril de 2011.

[74] Entrevista telefónica de Human Rights Watch con Rosie López, defensora de víctimas, Marjaree Mason Center, 22 de julio de 2011.

[75]Entrevista de Human Rights Watch con Juliana T. (seudónimo), California, junio de 2011.

[76]Entrevista de Human Rights Watch con Mónica V. (seudónimo), Nueva York, agosto de 2011.

[77] Entrevista telefónica de Human Rights Watch con Mercedes Lorduy, abogada, VIDA Legal Assistance, 18 de mayo de 2011.

[78]Entrevista de Human Rights Watch con Mercedes A. (seudónimo), Nueva York, agosto de 2011; Susana J. (seudónimo), California, junio de 2011; Leticia N. (seudónimo), junio de 2011.

[79]Entrevista de Human Rights Watch con Bianca H. (seudónimo), California, junio de 2011.

[80]Entrevista de Human Rights Watch con Claudia L. (seudónimo), California, junio de 2011.

[81]Entrevista de Human Rights Watch con Natalia B., Magdalena C., Ana D. y Soledad E., California, abril de 2011.

[82] Ibíd.

[83]Ibíd.

[84]Entrevista de Human Rights Watch con Cindy Marroquin, coordinadora de Servicios de Defensoría de la Coalición de California contra las Agresiones Sexuales (California Coalition Against Sexual Assault, CALCASA), Sacramento, California, 4 de abril de 2011.

[85]Entrevista de Human Rights Watch con Patricia M. (seudónimo), California, junio de 2011.

[86] Entrevista telefónica de Human Rights Watch con Victoria Mesa, abogada, Florida Rural Legal Services, 2 de agosto de 2011.

[87]“Oregon Tree Farm Settles EEOC Lawsuit Over Sexual Harassment and Retaliation”, comunicado de prensa de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos (US Equal Employment Opportunity Commission), 21 de abril de 2011.

[88]Entrevista de Human Rights Watch con Bianca H. (seudónimo), California, junio de 2011.

[89]Entrevista de Human Rights Watch con Marcela V. (seudónimo), California, junio de 2011.

[90]Ibíd.

[91]Entrevista de Human Rights Watch con Lorena U. (seudónimo), California, junio de 2011.

[92]Entrevista de Human Rights Watch con trabajador social (nombre reservado), California, junio de 2011.

[93] “Major Washington Apple Grower Hit with Preliminary Injunction”, comunicado de prensa de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos (US Equal Employment Opportunity Commission), 3 de noviembre de 2010, http://www.eeoc.gov/eeoc/newsroom/release/11-3-10.cfm (consultado el 5 de marzo de 2012).

[94] “EEOC Sues Cyma Orchids for Sex and National Origin Discrimination, Retaliation”, comunicado de prensa de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos, 30 de septiembre de 2010, http://www.eeoc.gov/eeoc/newsroom/release/9-30-10c.cfm (consultado el 5 de marzo de 2012).

[95]“EEOC Sues Spud Seller, Inc. for Alleged Sex Harassment by Supervisor”, comunicado de prensa de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos, 30 de septiembre de 2010, http://www.eeoc.gov/eeoc/newsroom/release/9-30-10o.cfm (consultado el 5 de marzo de 2012).

[96] “Oregon Tree Farm Settles EEOC Lawsuit Over Sexual Harassment and Retaliation”, comunicado de prensa de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos (US Equal Employment Opportunity Commission), 21 de abril de 2011, http://www.eeoc.gov/eeoc/newsroom/release/4-21-11.cfm (consultado el 5 de marzo de 2012).

[97]“EEOC Sues Tree Farm for Sexual and Ethnic Harassment”, comunicado de prensa de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos, 29 de septiembre de 2010, http://www.eeoc.gov/eeoc/newsroom/release/9-29-10n.cfm (consultado el 5 de marzo de 2012).

[98]“Knouse Foods Sued by EEOC for Sexual and National Origin Harassment and Retaliation”, comunicado de prensa de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos, 22 de septiembre de 2009, http://www.eeoc.gov/eeoc/newsroom/release/archive/9-22-09a.html (consultado el 5 de marzo de 2012).

[99] “Immokalee Farming Operation Committed Sexual Harassment Against Women, EEOC Charges”, comunicado de prensa de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos, 23 de marzo de 2011, http://www.eeoc.gov/eeoc/newsroom/release/3-23-11.cfm (consultado el 7 de abril de 2012).

[100] “Cyma & Taean Orchids to Pay $240,000 for Harassment, Discrimination Against Latina Farm Workers”, comunicado de prensa de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos, 29 de noviembre de 2011, http://www.eeoc.gov/eeoc/newsroom/release/11-29-11b.cfm (consultado el 5 de marzo de 2012); “Oregon Tree Farm Settles EEOC Lawsuit Over Sexual Harassment and Retaliation”, comunicado de prensa de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos, 21 de abril de 2011, http://www.eeoc.gov/eeoc/newsroom/release/4-21-11.cfm (consultado el 5 de marzo de 2012); “Woodburn Tree Farm Settles EEOC Lawsuit for Sexual and Ethnic Harassment”, comunicado de prensa de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos, 13 de septiembre de 2011, http://www.eeoc.gov/eeoc/newsroom/release/9-13-11c.cfm (consultado el 5 de marzo de 2012); “Knouse Foods Agrees to Pay $300,000 to Settle EEOC Harassment and Retaliation Lawsuit”, comunicado de prensa de Friends of Farmworkers, Inc., 28 de julio de 2010, http://www.palegalaid.net/news/palawhelporg-news/knouse-foods-agrees-pay-300000-settle-eeoc-harassment-and-retaliation-lawsuit (consultado el 5 de marzo de 2012).