16 de Mayo de 2012

I. Situación

Trabajadores agrícolas inmigrantes: una fuerza laboral vulnerable

Se estima que hay en Estados Unidos 1.4 millones de trabajadores agrícolas, y otros 429,000 trabajadores dedicados al ganado[17].

Se cree que la gran mayoría de los trabajadores agrícolas en Estados Unidos son personas que nacieron en el extranjero. Según la Encuesta Nacional de Trabajadores Agrícolas (National Agricultural Workers Survey, NAWS), que hace realiza encuestas a estos trabajadores, en el período entre 2007 y 2009 alrededor del 72 por ciento de los trabajadores agrícolas informaron que habían nacido en el extranjero, y el 68 por ciento indicó haber nacido en México[18]. Si bien la mayoría son latinos, también hay otros grupos de inmigrantes, y existe un antecedente de una demanda por acoso sexual presentada por la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo contra un mayorista de frutas y verduras de Florida que fue iniciada en nombre de cinco mujeres haitianas[19].

La cantidad de trabajadores agrícolas que se hallan en situación irregular es cercana al 50 por ciento, y esa proporción se mantiene estable desde 2001[20]. Muchos consideran que el porcentaje de trabajadores en situación irregular puede ser incluso mayor, dado que la metodología usada por la NAWS se basa en aquellos empleadores que permiten que sus trabajadores sean entrevistados[21]. Manuel Cunha, presidente de Nisei Farmers League, una de las principales asociaciones que representan a agricultores, considera que el 90 por ciento de los trabajadores agrícolas en California no tendrían su documentación en regla, y que en todo el país entre el 75 y el 80 por ciento se encuentran en situación irregular[22].

La NAWS no incluye alrededor de 68,000 trabajadores agrícolas nacidos en el extranjero que obtuvieron permiso de trabajo en virtud del programa H-2A para trabajadores agrícolas extranjeros temporales, una proporción muy pequeña de toda la fuerza laboral del sector agrícola[23]. Sin embargo, las visas de estos trabajadores están vinculadas a sus empleadores, y el trabajador depende completamente del permiso de su empleador para permanecer en Estados Unidos. Por lo tanto, su permiso de trabajo ofrece escasa protección contra el abuso y las represalias[24].

La lengua materna de la gran mayoría de los trabajadores agrícolas es el español, y tan sólo el 30 por ciento afirma hablar “bien” inglés[25]. La mayoría ha recibido escasa educación formal y, en promedio, el nivel más alto de escolaridad es el octavo grado[26].

Según los datos de la NAWS para el período 2009-2010, se estima que alrededor del 24 por ciento de los trabajadores agrícolas son mujeres[27]. Cerca del 3 por ciento tienen menos de 18 años[28], y muchos de estos menores son niñas. Algunas mujeres trabajan con sus esposos, pero otras son madres solteras que, al no poder mantener a sus hijos en sus países de origen, emigraron a Estados Unidos en busca de trabajo.

El trabajo agrícola plantea dificultades particulares a las mujeres. Están expuestas a violencia y acoso sexual y a otras formas de discriminación por razones de género. Asimismo, se enfrentan al enorme desafío de cuidar a sus hijos y, a la vez, trabajar en una industria que muy pocas veces ofrece beneficios sociales como las licencias por enfermedad y vacaciones remuneradas. El Southern Poverty Law Center analizó los datos de la NAWS de 2004-2006 y determinó que el ingreso anual personal promedio de las mujeres que trabajan en el sector agrícola era de US$ 11,250, una cifra significativamente menor que el ingreso promedio de US$ 16,250 que perciben los hombres que trabajan en dicho sector[29]. Si bien la Encuesta de Comunidades Indígenas advierte que la cantidad de personas tomadas como muestra fue reducida, estableció que las mujeres indígenas que trabajan en el sector agrícola están expuestas a peores condiciones y perciben salarios más bajos que los hombres indígenas que realizan tareas en ese sector[30].

Una de las poblaciones de trabajadores agrícolas con más rápido crecimiento en California, y posiblemente en Estados Unidos en general, es la de los trabajadores migrantes de comunidades indígenas de México y América Central. Un estudio sobre trabajadores agrícolas indígenas llevado a cabo en 2010 en California identificó que estos trabajadores hablaban al menos 23 lenguas diferentes, y que las más comunes eran el zapoteco, el mixteco y el triqui[31]. En general, el dominio de estos trabajadores del español es poco o inexistente, lo cual los aísla aun más de la posibilidad de acceder a servicios del gobierno y la comunidad[32]. Si bien resulta difícil determinar con exactitud qué cantidad de trabajadores agrícolas son indígenas, ya que se cree que durante las encuestas de la NAWS muchos responden que su lengua materna es el español aun cuando su verdadera lengua materna es otra, en la encuesta de la NAWS correspondiente al período 2007-2009 el 15 por ciento indicó que era indígena[33].

En California, los investigadores estiman que posiblemente el 20 por ciento de los trabajadores agrícolas, es decir, cerca de 128,000 trabajadores de este sector, serían indígenas[34]. En general, los trabajadores indígenas son más jóvenes, llegaron al país recientemente y son más pobres que otros inmigrantes que trabajan en el sector agrícola, además de tener un menor nivel educativo y un dominio más limitado del inglés. Suelen ser discriminados en su país de origen, y cuando llegan a Estados Unidos continúan siendo víctimas de discriminación por parte de inmigrantes no indígenas o mestizos. Con frecuencia, los organismos de servicios sociales desconocen que estos trabajadores hablan otro idioma y que su cultura es diferente a la de los demás inmigrantes latinos. A causa de esto, los trabajadores indígenas enfrentan escollos adicionales cuando intentan denunciar abusos y violaciones[35].

La vulnerabilidad de los trabajadores agrícolas se ve agravada por los salarios bajos que perciben y la pobreza que afecta a este sector. Las encuestas nacionales sobre salarios de trabajadores agrícolas representan principalmente a los empleados calificados y permanentes, y normalmente excluyen a los trabajadores en situación irregular o que reciben su remuneración a través de contratistas[36]. Aun así, los ingresos anuales informados son sumamente bajos. El ingreso anual promedio de los trabajadores agrícolas para el período 2007-2009 osciló entre US$ 15,000 y US$ 17,499, y el ingreso familiar total promedio se ubicó entre US$ 17,500 y US$ 19,999[37].

Los trabajadores agrícolas reciben una remuneración por hora o por día, o por unidad. Cuando a un trabajador se le paga por unidad, el salario diario se calcula en función de la cantidad de contenedores de fruta o verdura que se recogen o empacan. Sin embargo, salvo algunas excepciones, los trabajadores deben percibir, al menos, el salario mínimo. Sin embargo, según se comprobó en un estudio anterior en el cual Human Rights Watch analizó el trabajo infantil en el sector de agricultura estadounidense, Fields of Peril, los trabajadores que perciben una remuneración por unidad suelen encontrarse bajo suma presión para no tomar descansos, incluso ni para ir al baño, tomar agua o ponerse de pie para cambiar de postura, ya que si trabajan encorvados esto puede generar mucha tensión[38]. El informe también estableció que a los trabajadores que reciben una remuneración por unidad y que no recogen una cantidad suficiente para alcanzar el salario mínimo generalmente no se les paga la diferencia, como exige la ley[39]. Para este informe, una mujer en Carolina del Norte denunció que tras haber trabajado una jornada de ocho o nueve horas había cobrado solamente US$ 34, una cifra muy por debajo del salario mínimo de Carolina del Norte, que es de US$ 7.25 por hora[40].

Si los trabajadores agrícolas perdieran su empleo, solamente el 39 por ciento reuniría las condiciones para cobrar el seguro de desempleo; y si lo perdieran debido a una lesión, menos del 50 por ciento podría reclamar una indemnización por accidentes de trabajo. Los trabajadores que se hallan en situación irregular no reúnen las condiciones para solicitar el seguro de desempleo, incluso si sus empleadores remiten pagos al sistema. El 21 por ciento de estos trabajadores reciben alojamiento de sus empleadores, con lo cual la pérdida del empleo implicaría además la pérdida de la vivienda[41]. Los trabajadores agrícolas simplemente no pueden permitirse perder sus empleos, y por lo general tienen pocas opciones para conseguir otro trabajo si no hay demanda en el sector agrícola.

En consonancia con las tendencias que se observan a nivel nacional, cada vez es más común que los trabajadores agrícolas inmigrantes hayan vivido en Estados Unidos por períodos prolongados y en núcleos familiares de “condición mixta”, donde algunos miembros son ciudadanos estadounidenses o tienen permiso de trabajo, mientras que otros son inmigrantes no autorizados. Entre 2007 y 2009, el 55 por ciento de los trabajadores nacidos en el extranjero señalaron que hacía por lo menos 10 años que estaba en Estados Unidos, y el 29 por ciento informó que hacía más de 20 años que estaba en el país. En el período comprendido entre 1992 y 1994, sólo el 3 por ciento de todos los trabajadores agrícolas integraban familias de condición mixta, pero entre 2007 y 2009 esa cantidad ascendió al 12 por ciento[42]. Se trata de un dato significativo, dado que algunos defensores contaron a Human Rights Watch que el temor a ser separados de familiares que son ciudadanos estadounidenses mediante la deportación era un factor que incidía significativamente en que los trabajadores agrícolas se mostraran renuentes a denunciar hechos de violencia sexual y otros abusos[43].

Estructura del trabajo agrícola

Trabajo estacional y temporario

Si bien algunas granjas emplean trabajadores a tiempo completo durante todo el año, la mayor parte del trabajo agrícola es de naturaleza temporaria y estacional, y esto genera condiciones de trabajo sumamente diferentes a las que se aplican a trabajadores en la mayoría de los demás sectores. Debido a que resulta extremadamente difícil conseguir trabajo en forma estable durante todo el año, los trabajadores agrícolas tienen especial interés en conservar sus empleos[44].

La mayoría de los trabajadores agrícolas, a menudo llamados trabajadores agrícolas “asentados” (settled), viven y trabajan en una misma zona durante todo el año, como por ejemplo California, donde la temporada de cultivo es más larga. Otros se clasifican como “migrantes”, definidos en la NAWS como aquellos que viajan al menos 75 millas (120.7 km) durante un período de 12 meses para obtener un empleo. Algunos viajan regularmente entre Estados Unidos y un país extranjero todos los años para trabajar, mientras que otros migran dentro de Estados Unidos en busca de empleo, como por ejemplo diversos trabajadores que Human Rights Watch contactó en Carolina del Norte, quienes también habían trabajado en Nueva Jersey, Michigan y Florida. En general, quienes acaban de instalarse en Estados Unidos suelen ser trabajadores migrantes[45] y, como tales, es menos probable que tengan información sobre las comunidades en las cuales viven temporalmente o que tengan acceso a servicios sociales.

Contratistas de mano de obra agrícola

Los trabajadores agrícolas pueden ser empleados directamente por agricultores o por contratistas de mano de obra agrícola, que reclutan y contratan trabajadores para distintos agricultores. Si bien la NAWS indica que solamente el 12 por ciento de los trabajadores agrícolas a nivel nacional fueron empleados por un contratista en el período 2007-2009[46], el uso de contratistas varía notablemente según el estado. Un estudio realizado a partir de datos de la NAWS para 2003-2004 determinó que mientras que a nivel nacional el 18 por ciento de los trabajadores agrícolas eran empleados por contratistas, en California esta proporción era del 37 por ciento[47]. Si bien los contratistas de mano de obra agrícola deben contar con una licencia del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, y su actividad está reglamentada por la Ley de Protección a Trabajadores Agrícolas Migrantes y Estacionales (Agricultural Worker Protection Act, AWPA), existen numerosos pequeños contratistas sin licencia que operan fuera del marco reglamentario[48].

Son varios los motivos por los cuales los agricultores pueden optar por recurrir a un contratista. Los contratistas suelen ser inmigrantes de segunda generación o que llegaron al país hace mucho tiempo, quienes tienen un mejor dominio del inglés, al igual que del español, y tienen más facilidad para comunicarse con los trabajadores que los propios agricultores. Algunas granjas que emplean una fuerza laboral poco numerosa todo el año encuentran conveniente usar los servicios de un contratista para cubrir los pocos meses de cada temporada cuando necesitan más trabajadores. Y dado el incremento en el uso de contratistas tras la promulgación de la Ley de Reforma y Control de Inmigración (Immigration Reform and Control Act, IRCA) de 1986, hay pruebas de que algunos productores procuran evitar los trámites relacionados con la IRCA y las sanciones que se aplican a empleadores que contratan a trabajadores que se hallan en situación irregular[49]. Un productor contó a Human Rights Watch que uno de los motivos por los cuales usa a un contratista para reunir la fuerza laboral estacional que necesita es que algunos de sus empleados más valiosos son trabajadores en situación irregular, y espera que al recurrir a este intermediario para contratar a los empleados nuevos se reduzca la probabilidad de que se lleve a cabo una auditoría de su personal permanente[50].

El aumento en el uso de contratistas resulta significativo por varios motivos. Los trabajadores subcontratados en general reciben una remuneración inferior a la de otros trabajadores contratados directamente, y permanecen desempleados durante períodos más prolongados a lo largo del año[51]. Un estudio centrado en trabajadores agrícolas indígenas observó que los trabajadores subcontratados reciben el mismo salario pero es más común que sean objeto de malos tratos, por ejemplo, a través de la aplicación de cargos o  cargos adicionales por equipos, alimentos, traslados y otros servicios por parte de mayordomos[52]. Si bien no todos los contratistas violan las leyes laborales, los defensores de los trabajadores agrícolas han expresado su preocupación acerca de los contratistas de mano de obra agrícola, en parte porque en algunos de los incidentes de violaciones más aberrantes ocurridos en un entorno agrícola y que fueron ampliamente conocidos estuvieron involucrados este tipo de contratistas[53].

El rol de los contratistas es, posiblemente, el que amerita un mayor escrutinio, ya que cuando las violaciones se producen bajo el control de contratistas, los agricultores suelen argumentar que no deben ser responsabilizados puesto que los empleadores son los contratistas, y no ellos[54]. Muchos defensores de trabajadores agrícolas consideran que algunos agricultores se aprovechan de la relación entre el agricultor y el contratista para desentenderse de las condiciones de trabajo y los salarios abusivos que fijan algunos contratistas.

Swanton Berry Farm, un importante productor de fresas orgánicas de California, no utiliza contratistas ya que los propietarios consideran que la principal motivación para usarlos es justamente “externalizar el riesgo que supone ser empleador” y “eso no es algo que nos interese”[55]. Otros productores manifestaron aplicar un criterio similar, e indicaron que cuando tienen que emplear a un contratista, recurren a un intermediario que conocen y en el cual confían, o bien se aseguran de que los trabajadores que dependen del contratista reciban la misma capacitación que sus propios empleados permanentes[56].

Una trabajadora agrícola que ha trabajado en Carolina del Norte, Georgia y Florida expresó su firme opinión de que los agricultores que emplean a trabajadores en forma directa y no dependen de contratistas suelen tener un mayor sentido de la responsabilidad respecto de las condiciones laborales de los trabajadores:

En este momento, estamos trabajando en forma directa para un agricultor y es muy diferente... Nos conoce personalmente... Cuando fuimos a trabajar el viernes, pidió una reunión con todos nosotros. Nos dijo que quería que trabajáramos bien, que trabajáramos despacio, que no quería que nadie se enfermara. Dijo que va a hacer mucho calor, que quiere asegurarse de que haya suficiente agua, permitir que las mujeres usen el baño, que haya agua en ambos lados... Nos explicó que, si hay relámpagos, no debíamos esperar a que él nos dé la orden, sino que simplemente anotáramos la hora y nos fuéramos a casa. Si fuera un contratista, uno simplemente tendría que continuar trabajando[57].

Si bien algunos contratistas de mano de obra agrícola son grandes compañías con ventas anuales de varios millones de dólares y cientos de empleados[58], en muchos casos se trata de emprendimientos familiares pequeños con activos limitados, lo cual puede incidir en la posibilidad de resarcimiento para los trabajadores afectados. Si se cumplen ciertas condiciones, como la participación del agricultor en la capacitación o la supervisión de los trabajadores, estos pueden argumentar que el agricultor debe ser considerado un coempleador. Tal como lo observó el representante de una asociación de agricultores: “Un agricultor no puede interferir con la actividad de un contratista porque, si algo sale mal, habrá responsabilidad solidaria”[59], mostrando así el incentivo que impulsa a los agricultores a desentenderse de las actividades agrícolas administradas por contratistas.

Supervisores y otras personas que ocupan cargos de poder

Incluso los agricultores que no utilizan contratistas para encontrar trabajadores suelen delegar la supervisión y la responsabilidad a otros empleados, como supervisores y capataces (generalmente llamados líderes de equipo o mayordomos). El mayordomo, además de encargarse de reclutar y contratar trabajadores, puede ayudar a buscar vivienda, proporcionar transporte hasta el lugar de trabajo (por lo general, a cambio de una tarifa) y asistir a los recién llegados a adaptarse a la vida en Estados Unidos. Un mayordomo puede tener un alto grado de autoridad, ya que informa a los trabajadores en qué campos deben presentarse y normalmente es quien determina la remuneración.

Algunos contratistas cobran a los empleados por transporte, alimentos y/o vivienda, ya sea cobrándoles directamente o deduciendo estos gastos de sus sueldos, con lo cual se reduce su ya de por sí baja remuneración. Los que acaban de llegar al país y los más vulnerables, en general, se sienten obligados a pagar por servicios como los traslados ofrecidos por raiteros, un tipo de trabajador que se encarga del transporte hasta el lugar de trabajo[60]. Dado que muchos trabajadores agrícolas no cuentan con automóviles ni otros medios para ir a trabajar, el raitero es quien tiene poder de trasladar a una persona hasta su trabajo y de determinar las condiciones de transporte.

Una punchadora es la persona encargada de contar contenedores, cajas o cubetas que se entregan a los trabajadores que reciben una remuneración por unidad. Si bien no se trata de un cargo de supervisión, puede ser un puesto codiciado ya que el trabajo es relativamente menos agotador. Debido a que las tareas de la punchadora determinan el salario del día, también puede ser un cargo de poder.

[17] Calcular la cantidad de personas que actualmente realizan tareas agrícolas en Estados Unidos resulta complejo por diversos motivos, como el carácter migratorio de esta población, la naturaleza estacional del trabajo rural y las diversas definiciones de “trabajo agrícola”. La determinación, ampliamente difundida, de que serían 1.8 millones los trabajadores agrícolas se obtiene dividiendo los gastos de la actividad agrícola y ganadera de los productores en cada estado por los ingresos promedio por hora de los trabajadores agrícolas en ese estado, según datos del Servicio Nacional de Estadísticas Agropecuarias (National Agriculture Statistics Service, NASS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, y de la Encuesta Nacional de Trabajadores Agrícolas (National Agricultural Workers Survey, NAWS) del Departamento de Trabajo de Estados Unidos. Philip Martin, “California Hired Farm Labor 1960-2010: Change and Continuity”, Migration Dialogue, University of California-Davis, 30 de abril de 2011, http://migration.ucdavis.edu/cf/files/2011-may/martin-california-hired-farm-labor.pdf (consultado el 12 de marzo de 2012). Otras estimaciones sobre la población de trabajadores agrícolas en Estados Unidos indican que este grupo incluiría entre un millón y más de 3 millones de personas, aproximadamente. Departamento de Agricultura de Estados Unidos (US Department of Agriculture), Servicio de Investigación Económica (Economic Research Service), “Rural labor and Education: Farm Labor”, actualizado el 11 de julio de 2011, http://www.ers.usda.gov/Briefing/LaborAndEducation/FarmLabor.htm (consultado el 5 de marzo de 2012); y Centro Nacional para la Salud del Trabajador Agrícola (National Center for Farmworker Health), “Migrant and Seasonal Farmworker Demographics”, 2009, http://www.ncfh.org/docs/fs-Migrant%20Demographics.pdf (consultado el 5 de marzo de 2012).

[18]Ibíd. El informe más reciente publicado por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos es de 2005 y resume las conclusiones de la NAWS correspondientes al período 2001-2002. Departamento de Trabajo de Estados Unidos (US Department of Labor), Subsecretaría de Política, Oficina de Política Programática (Office of the Assistant Secretary for Policy, Office of Programmatic Policy), “Findings from the National Agricultural Workers Survey (NAWS) 2001-2002. A Demographic and Employment Profile of United States Farm Workers”, marzo de 2005, http://www.doleta.gov/agworker/report9/toc.cfm (consultado el 12 de marzo de 2012).

[19]Southern Poverty Law Center, “US EEOC et al. v. Gargiulo, Inc.”, Expediente, http://www.splcenter.org/get-informed/case-docket/-us-eeoc-et-al-v-gargiulo-inc (consultado el 7 de abril de 2012).

[20]Daniel Carroll, Annie Georges y Russell Saltz, “Changing Characteristics of US Farm Workers: 21 Years of Findings from the National Agricultural Workers Survey”, Immigration Reform and Agriculture Conference: Implications for Farmers, Farm Workers, and Communities, campus de la University of California, D.C., 12 de mayo de 2011, http://migration.ucdavis.edu/cf/files/2011-may/carroll-changing-characteristics.pdf (consultado el 12 de marzo de 2012).

[21]Departamento de Trabajo de Estados Unidos (US Department of Labor), “The National Agricultural Workers Survey, Survey Documentation, Statistical Methods of the National Agricultural Workers Survey”, actualizado el 5 de enero de 2011, http://www.doleta.gov/agworker/naws.cfm (consultado el 24 de enero de 2012).

[22]Entrevista de Human Rights Watch con Manuel Cunha, presidente de Nisei Farmers League, Fresno, California, 12 de agosto de 2011.

[23]Departamento de Trabajo de Estados Unidos (US Department of Labor), “H-2A Temporary Agricultural Visa Program, FY 2011 Select Statistics”, http://www.foreignlaborcert.doleta.gov/pdf/h_2a_selected_statistics.pdf (consultado el 23 de febrero de 2012).

[24] Ver Farmworker Justice, “Litany of Abuses: More – Not Fewer – Labor Protections Needed in the H-2A Guestworker Program”, diciembre de 2008, http://www.fwjustice.org/images/stories/imm_labor_files/LitanyofAbuseReport_Dec2008_FINAL.pdf (consultado el 30 de enero de 2012); Southern Poverty Law Center, “Close to Slavery: Guestworker Programs in the United States”, marzo de 2007, http://www.splcenter.org/get-informed/publications/close-to-slavery-guestworker-programs-in-the-united-states (consultado el 30 de enero de 2012).

[25]Carroll y otros, “Changing Characteristics of US Farm Workers: 21 Years of Findings from the National Agricultural Workers Survey”, Immigration Reform and Agriculture Conference: Implications for Farmers, Farm Workers, and Communities, campus de University of California, D.C., 12 de mayo de 2011. El informe más reciente de datos del DOL de 2001-2002 indica que el 81 por ciento de los trabajadores agrícolas informaron que su lengua materna es el español; el 77 por ciento nació en el extranjero. Departamento de Trabajo de Estados Unidos (US Department of Labor), Subsecretaría de Política, Oficina de Política Programática (Office of the Assistant Secretary for Policy, Office of Programmatic Policy), “Findings from the National Agricultural Workers Survey (NAWS) 2001-2002. A Demographic and Employment Profile of United States Farm Workers”, marzo de 2005.

[26]Ibíd.

[27]Comunicación por correo electrónico enviada por Daniel Carroll, Departamento de Trabajo de Estados Unidos, Oficina de Investigación y Desarrollo de Políticas, Administración de Empleo y Capacitación (US Department of Labor, Office of Policy Development and Research, Employment and Training Administration), a Human Rights Watch, 13 de marzo de 2012.

[28]Carroll y otros, “Changing Characteristics of US Farm Workers: 21 Years of Findings from the National Agricultural Workers Survey”, Immigration Reform and Agriculture Conference: Implications for Farmers, Farm Workers, and Communities, campus de University of California, D.C., 12 de mayo de 2011.

[29]Southern Poverty Law Center, “Injustice on Our Plates: Immigrant Women in the US Food Industry, Fact Sheet”, noviembre de 2010, http://www.splcenter.org/get-informed/publications/injustice-on-our-plates (consultado el 7 de abril de 2012).

[30]Richard Mines, Sandra Nichols, y David Runsten, y California Rural Legal Assistance, “California’s Indigenous Farmworkers”, enero de 2010, http://indigenousfarmworkers.org/ (consultado el 30 de enero de 2012).

[31]Ibíd.

[32]Ibíd.

[33]Aguirre International, “The California Farm Labor Force: Overview and Trends from the National Agricultural Workers Survey”, junio de 2005, http://agcenter.ucdavis.edu/AgDoc/CalifFarmLaborForceNAWS.pdf (consultado el 30 de enero de 2012).

[34]Ibíd.

[35]Mines y otros, “California’s Indigenous Farmworkers”, enero de 2010.

[36] Ibíd.

[37] Carroll y otros, “Changing Characteristics of US Farm Workers: 21 Years of Findings from the National Agricultural Workers Survey”, Immigration Reform and Agriculture Conference: Implications for Farmers, Farm Workers, and Communities, campus de University of California, D.C., 12 de mayo de 2011.

[38]Human Rights Watch, Fields of Peril: Child Labor in US Agriculture, 5 de mayo de 2010, http://www.hrw.org/reports/2010/05/05/fields-peril-0.

[39]Ibíd.

[40] Entrevista de Human Rights Watch con Jimena H. (seudónimo), Carolina del Norte, agosto de 2011. Su experiencia fue confirmada por otros trabajadores agrícolas y por Nathan Dollar, director de Vecinos, una organización de salud para trabajadores agrícolas, que se reunió en varias oportunidades con trabajadores agrícolas que trabajan en la recolección de tomates y fresas en un régimen de remuneración por unidad, pero no llegan a cobrar US$ 7.25 por hora. Entrevista telefónica de Human Rights Watch con Nathan Dollar, director de Vecinos, 17 de julio de 2011.

[41] Bon Appetit Management Company y Unión de Campesinos (United Farm Workers), “Inventory of Farmworker Issues and Protections in the United States”, marzo de 2011.

[42]Carroll y otros, “Changing Characteristics of US Farm Workers: 21 Years of Findings from the National Agricultural Workers Survey”, Immigration Reform and Agriculture Conference: Implications for Farmers, Farm Workers, and Communities, campus de University of California, D.C., 12 de mayo de 2011.

[43]Entrevistas telefónicas de Human Rights Watch con Daniela Dwyer, abogada de planta del Proyecto de Justicia para los Trabajadores Agrícolas Migrantes (Migrant Farmworker Justice Project) de Florida Legal Services, 12 de mayo de 2011; Mercedes Lorduy, abogada de VIDA Legal Assistance, 18 de mayo de 2011.

[44]Según la NAWS correspondiente al período 2000-2001, los trabajadores agrícolas son contratados por granjas estadounidenses durante un promedio de 34.5 semanas al año, y para desempeñarse en actividades no agrícolas durante poco más de 5 semanas al año. Departamento de Trabajo de Estados Unidos (US Department of Labor), “National Agricultural Workers Survey (NAWS) 2001-2002: A Demographic and Employment Profile of United States Farm Workers”, marzo de 2005.

[45]Aguirre International, “The California Farm Labor Force: Overview and Trends from the National Agricultural Workers Survey”, junio de 2005.

[46]Departamento de Trabajo de Estados Unidos (US Department of Labor), “National Agricultural Workers Survey (NAWS) 2001-2002: A Demographic and Employment Profile of United States Farm Workers”, marzo de 2005.

[47] Aguirre International, “The California Farm Labor Force: Overview and Trends from the National Agricultural Workers Survey”, junio de 2005.

[48] Bon Appetit Management Company y Unión de Campesinos (United Farm Workers), “Inventory of Farmworker Issues and Protections in the United States”, marzo de 2011.

[49]Philip Martin, “California Hired Farm Labor 1960-2010: Change and Continuity”, Migration Dialogue, University of California-Davis, 30 de abril de 2011; Philip L. Martin y Gregory P. Miller, “Farmers increase hiring through labor contractors”, California Agriculture Vol. 47, N.° 4: 20-23, julio-agosto de 1993, http://ucanr.org/repository/cao/landingpage.cfm?article=ca.v047n04p20&fulltext=yes (consultado el 11 de marzo de 2012).

[50] Entrevista telefónica de Human Rights Watch con un productor de California, julio de 2011.

[51]Bon Appetit Management Company y United Farm Workers, “Inventory of Farmworker Issues and Protections in the United States”, marzo de 2011; ver también Philip Martin, “California Hired Farm Labor 1960-2010: Change and Continuity”, Migration Dialogue, University of California-Davis, 30 de abril de 2011.

[52]Mines y otros, “California’s Indigenous Farmworkers”, enero de 2010.

[53] “EEOC Files Its Largest Farm Worker Human Trafficking Suit Against Global Horizons, Farms”, comunicado de prensa de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos (US Equal Employment Opportunity Commission), 20 de abril de 2011, http://www.eeoc.gov/eeoc/newsroom/release/4-20-11b.cfm (consultado el 12 de marzo de 2012) (donde se hace referencia a acciones legales por trata de personas iniciadas en causas separadas contra contratistas de mano de obra agrícola). Ver también Southern Poverty Law Center, “Under Siege: Life for Low-Income Latinos in the South”, abril de 2009 http://www.splcenter.org/get-informed/publications/under-siege-life-for-low-income-latinos-in-the-south (consultado el 12 de marzo de 2012) (donde se describe un juicio contra un importante agricultor por salarios adeudados, en el cual la compañía argumentó que los trabajadores eran en realidad empleados de un contratista independiente, pese a que vivían dentro del predio de trabajo, utilizaban equipos de la compañía y eran supervisados por empleados de esta).

[54]Ibíd.

[55] Entrevista telefónica de Human Rights Watch con Sandy Brown, Recursos Humanos, Swanton Berry Farm, 21 de julio de 2011.

[56]Entrevistas telefónicas de Human Rights Watch con Phil Foster, productor de California, 1 de julio de 2011; y Larry Jacobs, productor de California, 1 de julio de 2011.

[57]Entrevista de Human Rights Watch con Juana J. (seudónimo), Carolina del Norte, 11 de julio de 2011.

[58]Bon Appetit Management Company y Unión de Campesinos (United Farm Workers), “Inventory of Farmworker Issues and Protections in the United States”, marzo de 2011.

[59] Entrevista de Human Rights Watch con Manuel Cunha, presidente de Nisei Farmers League, Fresno, California, 12 de agosto de 2011; ver también Departamento de Trabajo de Estados Unidos, División de Salarios y Jornada Laboral, “Fact Sheet #35: Joint Employment and Independent Contractors Under the Migrant Seasonal Agricultural Worker Protection Act”, revisado en julio de 2008, http://www.dol.gov/whd/regs/compliance/whdfs35.htm (consultado el 31 de enero de 2012).

[60]Mines y otros, “California’s Indigenous Farmworkers”, enero de 2010. Un estudio estableció que solamente el 5 por ciento de los trabajadores que no son indígenas y que han estado en el país durante 9 años o más están dispuestos a pagar por traslados.