16 de Mayo de 2012

Metodología

El presente informe se elaboró principalmente a partir de 160 entrevistas personales y telefónicas realizadas por un investigador de Human Rights Watch a trabajadores agrícolas, abogados, miembros del sector de agricultura, proveedores de servicios, funcionarios encargados de la aplicación de la ley y otros expertos en California, Nueva York, Carolina del Norte, Florida, Texas, Colorado, Ohio, Arizona, Pensilvania, Tennessee y el estado de Washington, de marzo a agosto de 2011.

Gran parte de la investigación se desarrolló en California porque allí se concentra el mayor número de trabajadores agrícolas —tanto en situación migratoria regular como irregular— de Estados Unidos, así como una gran cantidad de contratistas de mano de obra agrícola.

Human Rights Watch también analizó informes de prensa, informes de organizaciones no gubernamentales y registros públicos de juicios civiles relacionados con denuncias de acoso sexual en centros de producción agrícola, identificados principalmente mediante una búsqueda en bases de datos de noticias y legales, y mediante consultas con proveedores de servicios de asistencia legal que representan a trabajadores agrícolas.

Entrevistamos a 50 trabajadores con experiencia en el sector agrícola, uno con experiencia en procesamiento avícola, y otro con experiencia tanto en procesamiento agrícola como avícola, es decir, 52 trabajadores en total. Entre los entrevistados hubo 47 mujeres (incluidas varias que describieron experiencias que tuvieron cuando eran niñas), dos jovencitas menores de 18 años y 3 hombres. Habían desempeñado tareas relacionadas con una amplia variedad de cultivos, tanto en campos como en plantas de empaque. Los cultivos incluyeron frutas (uvas de mesa, naranjas, fresas, higos, arándanos, manzanas y melones); verduras (tomates, coles, brócolis, lechuga, espinaca, variedad de hojas verdes, espárragos, ajo, cebollas, ejotes, camotes, chiles picantes, pimientos, pepinos y repollos); frutos secos de cáscara dura (pistachos y almendras); y productos no alimenticios como algodón y tabaco.

La mayoría de los entrevistados fueron identificados con la asistencia de organizaciones de servicios de asistencia legal para el sector rural, defensores de víctimas de agresión sexual y otras organizaciones dedicadas a servicios sociales o incidencia que atienden a trabajadores agrícolas. En general, estos entrevistados están menos aislados y son menos vulnerables que aquellos que no mantienen contacto con este tipo de organizaciones. Debido a que se trata de un tema particularmente delicado y que las personas tienen temor de perder su empleo o están en una situación migratoria irregular, muchas organizaciones indicaron que conocían o habían contactado anteriormente a víctimas que no estuvieron (o no estarían) dispuestas a ser entrevistadas por Human Rights Watch. Cerca de 25 de los entrevistados cuyos datos fueron proporcionados a Human Rights Watch habían sido presuntamente víctimas de violencia y/o acoso sexual. Los organismos que proporcionaron los datos del resto de los entrevistados no tenían registro de que hubieran sido víctimas de estos hechos, aunque algunas mujeres aceptaron ser entrevistadas en relación con las experiencias que habían tenido como trabajadoras agrícolas. Si bien tanto hombres como mujeres pueden ser víctimas de violencia y acoso sexual, este informe se centra en la situación de mujeres y niñas, entre quienes la prevalencia de abusos sería mayor.

Además de trabajadores agrícolas, entrevistamos a abogados que los representan en casos sobre acoso sexual, defensores de víctimas de agresiones sexuales, representantes sindicales, proveedores de servicios sociales, agricultores, representantes de la industria agrícola, personal de organismos de regulación y funcionarios de los organismos locales encargados de la aplicación de la ley en varias localidades. En total, como se señaló precedentemente, entrevistamos a más de 160 personas.

La mayoría de las entrevistas con trabajadores agrícolas fueron realizadas en español con la ayuda de un intérprete. Algunas entrevistas se efectuaron en inglés, o alternando el inglés y el español, según la preferencia del entrevistado. Algunas personas que fueron entrevistadas en español hablaban además otras lenguas indígenas.

La mayoría de las entrevistas a trabajadores agrícolas se llevaron a cabo en forma individual, salvo casos excepcionales cuando preferían hablar en grupos reducidos. Salvo en dos casos, las 52 entrevistas se realizaron personalmente en las viviendas de los entrevistados, en oficinas de organismos o en otros entornos donde el entrevistado se sentía seguro y cómodo. Las otras dos entrevistas fueron telefónicas. Las entrevistas duraron entre 10 y 90 minutos. Se informó a todos los participantes cuál era la finalidad de la entrevista y se obtuvo su consentimiento en forma oral. Se tomaron precauciones para evitar que las víctimas de violencia y acoso sexual volvieran a experimentar trauma, y se indicó a todos los entrevistados que podían negarse a responder preguntas o poner fin a la entrevista en cualquier momento. En algunos casos en que resultó oportuno, Human Rights Watch proporcionó información de contacto sobre organizaciones que ofrecen servicios legales, de asesoramiento o sociales.

Ningún encuestado recibió compensación alguna por brindar información. A dos personas se les rembolsó el gasto de traslado hasta el lugar donde se llevó a cabo la entrevista.

Teniendo en cuenta la naturaleza delicada del tema y que muchos entrevistados se encontraban en una situación migratoria irregular, Human Rights Watch aseguró a todos los trabajadores agrícolas con quienes se entrevistó que no se divulgaría su identidad. Por consiguiente, todos los nombres de los trabajadores agrícolas han sido reemplazados por seudónimos y no se indican datos que puedan facilitar su identificación, como fechas precisas o el lugar de las entrevistas.

Definiciones

Violencia sexual y acoso sexual

En este informe, los términos violencia sexual y acoso sexual se utilizan indistintamente por varios motivos. El más importante es que ninguno de los términos por sí solo, como se utilizan coloquialmente, capta la naturaleza de los abusos descriptos por los trabajadores agrícolas.

Según la definición de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC), un organismo del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (US Department of Health and Human Services), violencia sexual es “cualquier acto sexual perpetrado contra la voluntad de una persona”, incluidos la violación, el intento de violación, el contacto sexual abusivo (como manoseo sin consentimiento) y el abuso sexual sin contacto (como las amenazas de violencia sexual, el exhibicionismo y el acoso sexual verbal)[14].

Según la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (Equal Employment Opportunity Commission), un organismo estadounidense encargado de hacer cumplir las leyes federales contra la discriminación en el lugar de trabajo, el acoso sexual puede incluir insinuaciones sexuales sin consentimiento, pedidos de favores sexuales y otras formas de acoso verbal y físico de naturaleza sexual, así como la violación y el intento de violación. Conforme al derecho estadounidense, el acoso en el lugar de trabajo es ilegal cuando por su frecuencia o gravedad genera un entorno de trabajo hostil u ofensivo, o cuando redunda en una decisión laboral adversa. No es necesario que el acosador sea el supervisor de la víctima, sino que puede ser también un compañero de trabajo o cliente[15].

La mayoría de los incidentes relatados por los trabajadores agrícolas entrevistados por Human Rights Watch se encuadran tanto en la definición de violencia sexual como de acoso sexual en el lugar de trabajo. Por este motivo, y debido a la interpretación coloquial, en ocasiones estrecha, que se les da a estos términos, ambos se utilizan en todo el informe para transmitir con la mayor precisión posible la importancia de estos abusos.

No obstante, este informe no tiene por objeto hacer apreciaciones jurídicas respecto de si los incidentes descriptos por los entrevistados constituirían hechos que podrían dar lugar a acciones legales conforme al derecho estadounidense. Ofrecimos a los trabajadores agrícolas que entrevistamos la oportunidad de plantear cualquier inquietud que tuvieran sobre acoso sexual en el lugar de trabajo y no limitamos nuestras entrevistas únicamente a aquellos casos de acoso sexual que podrían servir de fundamento a una eventual demanda.

Trabajador rural

Si bien el tipo de trabajo más comúnmente asociado con la agricultura es la plantación y cosecha de cultivos, el trabajo agrícola incluye un espectro mucho más amplio de tareas, como aquellas relacionadas con el empaque y enlatado u otras tareas realizadas en plantaciones forestales y viveros. Conforme a la Ley de Normas Razonables de Trabajo (Fair Labor Standards Act), la “‘agricultura’ incluye la actividad agrícola en todas sus ramas y, entre otras actividades, incluye el cultivo y la labranza del suelo, la explotación láctea, la producción, el cultivo, el crecimiento y la cosecha de cualquier producto básico agrícola y hortícola, (…) la cría de ganado, abejas, animales para el aprovechamiento de su pelaje o aves de corral, y cualquier práctica (incluidas operaciones forestales y madereras) realizada por un agricultor o en una granja como actividad secundaria o en conjunto con dichas operaciones agrarias, incluida la preparación para el mercado, la entrega al almacenamiento o al mercado, o la entrega a transportistas para su traslado al mercado”[16]. Los trabajadores entrevistados en este informe han realizado una gran variedad de estas tareas.

Como se señala en la sección anterior sobre metodología, dos de los testimonios fueron aportados por trabajadores con experiencia en procesamiento avícola, y algunos de los relatos secundarios y casos publicados analizan episodios de violencia y acoso sexual en establecimientos de producción de carne, lácteos y huevos. Estos testimonios se incluyeron debido a que los trabajadores inmigrantes que se desempeñan en dichos entornos lidian con dificultades similares a las que enfrentan los trabajadores de sectores comúnmente identificados como “agrícolas”.

Inmigrante no autorizado

En este informe se utiliza el término “no autorizado” para describir a las personas en Estados Unidos que no tienen autorización para vivir y trabajar en el país. Algunas de las personas de este grupo llegaron a Estados Unidos con una visa, pero permanecieron en el país luego de su caducidad, o transgredieron de otro modo las condiciones de admisión. Otras llegaron a Estados Unidos sin una visa. Hay dentro de este último grupo personas que iniciaron trámites para legalizar su situación, pero aún aguardan una respuesta y posiblemente deberán esperar varios años más para conseguir su regularización, debido a la disponibilidad limitada de visas para inmigrantes. El término “no autorizado”, en lugar de “indocumentado” o “ilegal”, resulta más adecuado para describir la diversidad de situaciones en que se encuentra esta población.

[14]Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention), “Sexual Violence: Definitions”, página actualizada por última vez el 9 de noviembre de 2009, http://www.cdc.gov/violenceprevention/sexualviolence/definitions.html (consultado el 9 de enero de 2012).

[15]Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos (Equal Employment Opportunity Commission), “Sexual Harassment”, sin fecha, http://www.eeoc.gov/laws/types/sexual_harassment.cfm (consultado el 9 de enero de 2012).

[16]Ley de Normas Razonables de Trabajo (Fair Labor Standards Act), sección 3(f), 29 US Code Sections 203