6 de Agosto de 2014

Bill Frelick es director del Programa de Derechos de los Refugiados de Human Rights Watch y experto en temas de migración. Trabaja en Washington y hace un par de días publicó una columna en Los Angeles Times, en la que urgía al gobierno de su país a proveer condiciones más decentes para recibir y albergar a los inmigrantes ilegales durante el tiempo en que esperan el juicio de asilo. En su opinión, “las soluciones humanitarias no son rápidas, fáciles, ni baratas, pero son abordables para las sociedades democráticas relativamente ricas”. Frelick habló con La Tercera en medio de la crisis por la llegada de más 55 mil niños centroamericanos a Estados Unidos durante este año, más del doble que en el mismo período de 2013.

¿Tiene alguna esperanza de la reunión que hoy mantendrán los presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador con Obama?

Espero que se desarrolle un plan, con recursos para financiarlo, que enfrente las causas de raíz de la migración forzada en la región y, en particular, refuerce el imperio de la ley y se haga cargo de los serios abusos a los derechos humanos que ocurren en estados que no tienen la capacidad de controlar a grupos criminales armados. Sin embargo, muy poco del dinero que Obama pidió al Congreso para lidiar con la crisis de los niños migrantes (3,7 mil millones de dólares) parece estar destinado a solucionar las causas de su partida.

El miércoles el Secretario de Seguridad Interna, Jeh Johnson, dijo que la mayoría de los más de 57 mil niños migrantes actualmente retenidos en la frontera no calificará para obtener asilo por razones humanitarias. ¿Cómo cree que él sabe eso de antemano, sin que los procesos hayan comenzado aún?

Supongo que hablaba basándose en los índices de aprobación de niños en situación similar, cuyos casos sí han sido decididos, pero, dado su cargo, debería ser más cuidadoso en no aparecer como poniendo presión sobre los jueces de inmigración. El asilo y otras medidas de protección, especialmente con niños, son temas complejos, requieren consideración cuidadosa, y cada caso debe decidirse sobre la base de sus méritos individuales.

Un alto funcionario de un gobierno centroamericano dijo esta semana que el actual flujo de niños migrantes se debe únicamente “a razones de mercado”: el precio que se les paga a los coyotes y polleros por internar niños a EE.UU. ha descendido dramáticamente, haciendo que la migración ilegal sea más accesible para todos. ¿Es ésta una conclusión válida para explicar la actual situación?

La mayor parte de los 50 millones de refugiados y desplazados del mundo se establece relativamente cerca de sus hogares y el costo del viaje, entre muchos otros obstáculos, es un factor que ayuda a determinar qué tan lejos puede un individuo escapar de un conflicto, de la persecución o de otras causas de fuga. Dado el número de dificultades en la senda de la migración, mucha gente que busca asilo a lo largo del mundo recurre a traficantes de personas para que les ayude a cruzar las fronteras y el costo del viaje es parte de la ecuación que determina quién avanza y quién se queda atrás.

¿Cuáles son las intenciones del gobernador de Texas, el republicano Rick Perry, al convocar a la Guardia Nacional en la frontera?

Es difícil no ver esto como una movida política. Es poco claro lo que las tropas de la Guardia Nacional harán. No arrestarán emigrantes, por cierto, y la verdad es que los niños que llegan a la frontera no intentan evadir la detención, sino que ellos mismos se presentan ante las autoridades. Sin contar el actual flujo de niños, la migración irregular en la frontera del Río Grande ha descendido un 53 % en los últimos tres años, y ha llegado a menos de un tercio del nivel más alto a mediados de los 80. El número de los patrulleros de frontera se ha duplicado de 9.100, en 2001, a 18.500 hoy en día.

¿Cree que el Poder Legislativo proveerá los fondos que le pidió Obama?

El receso legislativo está ad portas y parecen existir diferencias entre ambos partidos en sus diagnósticos del problema y en las formas de resolverlo.