El Comité del Senado debe desclasificar y hacer público el documento completo
4 de Abril de 2014
Durante más de una década, la CIA ha hecho todo lo posible para mantener los detalles de su programa ilegal de tortura en secreto. La Comisión de Inteligencia del Senado debería divulgar todo el informe para que el público se entere de la magnitud de la tortura y otros abusos aprobados por Estados Unidos.
Andrea Prasow, especialista sénior en seguridad nacional y defensora

(Washington, DC) – La votación de la Comisión de Inteligencia del Senado de EE.UU. para desclasificar parte de su informe sobre el programa de detenciones e interrogatorios de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) es un importante primer paso hacia la rendición de cuentas pública por la tortura a manos de EE.UU., dijo hoy Human Rights Watch. El 3 de abril de 2014, la comisión votó de manera bipartidista para desclasificar el resumen ejecutivo, los hallazgos y las conclusiones de su informe de 6.300 páginas sobre las prácticas de detención de la CIA después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

La Comisión de Inteligencia debe asegurarse de que el público tenga acceso a toda la verdad sobre el programa de tortura de la CIA mediante la publicación del informe completo con el menor número de ediciones posible, recomendó Human Rights Watch.

“Durante más de una década, la CIA ha hecho todo lo posible para mantener los detalles de su programa ilegal de tortura en secreto”, dijo Andrea Prasow, especialista sénior en seguridad nacional y defensora de Human Rights Watch. “La Comisión de Inteligencia del Senado debería divulgar todo el informe para que el público se entere de la magnitud de la tortura y otros abusos aprobados por Estados Unidos”.

El informe, completado por la Comisión de Inteligencia en diciembre de 2012, incluye descripciones detalladas de cada detenido bajo custodia de la CIA, las técnicas de interrogación, las condiciones de detención, así como cualquier clase de información obtenida gracias al programa, según informes generalizados de los medios de comunicación.

En su segundo día en el cargo en enero de 2009, el presidente Barack Obama cerró las prisiones secretas de la CIA y puso fin a su programa de detenciones e interrogatorios. El presidente y el fiscal general, Eric Holder, han asegurado que los simulacros de ahogamiento (waterboarding), un componente del programa de la CIA, constituyen una forma de tortura. La tortura y otras formas de trato cruel, inhumano o degradante son ilegales en todo momento y bajo cualquier circunstancia, señaló Human Rights Watch.

Varios funcionarios y legisladores del gobierno de EE.UU., tanto actuales como pasados, han tratado de justificar el programa de la CIA con el argumento de que proporcionaba “inteligencia útil” en la “guerra contra el terrorismo”. La senadora Dianne Feinstein, presidenta de la Comisión de Inteligencia, dijo, sin embargo, que el informe refuta las afirmaciones de que el uso de técnicas severas de interrogación diera como resultado operaciones eficaces y recopilación de inteligencia. Se dice también que el informe pone en cuestión la exactitud de las descripciones del programa que la CIA ofreció al presidente, Departamento de Justicia, Congreso y otros, de acuerdo con Ron Wyden, miembro del Comité de Inteligencia y Senador de Oregón, entre otros.

La desclasificación de sólo el resumen ejecutivo, los hallazgos y las conclusiones del informe dejaría fuera muchos detalles del programa de la CIA que la Comisión de Inteligencia documentó, señaló Human Rights Watch. Esto conllevaría el riesgo de permitir a aquellos que llevaron a cabo el programa continuar distorsionando los hechos y confundir al público con información inexacta sobre su alcance y eficacia.

Los supuestos intentos de la CIA por obstruir la investigación de la Comisión de Inteligencia también ponen de manifiesto la urgente necesidad de que Obama desclasifique con ediciones mínimas todos los materiales relacionados con el programa de tortura en sí. Al mantener la mayoría de los detalles del programa en secreto, el gobierno de Obama ha hecho prácticamente imposible para el público evaluar las acciones del gobierno, especialmente de la CIA, de manera efectiva.

“Sencillamente no hay un argumento legítimo para mantener en secreto el programa de desapariciones y torturas ilegales de la CIA”, dijo Prasow. “El presidente Obama debería desclasificar el programa de torturas para permitir el necesario debate público sobre este asunto”.