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El Congreso puede dar luz a las familias trabajadoras
10 de Diciembre de 2013

Cuando Samantha supo que estaba embarazada, guardaba la esperanza de un parto saludable, un bebé feliz y un plácido regreso a su trabajar.

La vida no resultó como esperaba. Samantha tuvo que someterse a un parto por cesárea, la herida se infectó y tuvo que tomar ocho semanas de permiso laboral, la mayor parte del tiempo, sin goce de sueldo. Samantha terminó endeudada, con préstamos estudiantiles rezagados y haciendo uso de sus ahorros para salir adelante. Samantha aún estaba adolorida del parto cuando tuvo que volver a su trabajar y apenas era capaz de caminar. Su empleador la despidió argumentando que querían a una persona que pudiera trabajar turnos de tarde sin previa o poca notificación.

Esta semana un proyecto de ley será presentado en el Congreso de Estados Unidos para establecer un programa nacional de licencia con pago para el cuidado familiar. El proyecto de ley, conocido como FAMILY Act, sería de gran ayuda para los trabajadores ya que tendrían la oportunidad de tratar crisis de salud personales, el cuidado de un recién nacido o de familiares con enfermedades graves - sin quedar en bancarrota. Actualmente, la ley federal sólo garantiza el acceso a la licencia familiar no remunerada. Únicamente el 12 por ciento de los trabajadores estadounidenses cuenta con una licencia familiar otorgada por sus empleadores.

La iniciativa FAMILY Act crearía un fondo financiado a través de pequeñas contribuciones de los trabajadores y aportaciones patronales (0.2 por ciento del salario del trabajador, o menos de $1.50 por semana para el trabajador promedio). De aprobrarse la iniciativa, los trabajadores que soliciten los permisos podrían obtener el 66 por ciento del salario hasta por 12 semanas.

Tuve la oportunidad de entrevistar padres de familia estadounidenses sobre la licencia familiares para un informe publicado en 2011. Los padres que habían agotado o tenían pocas vacaciones pagadas después del parto o de una adopción dijeron que tuvieron que retrasar las citas de inmunización de sus bebés y las visitas médicas, algunos experimentaron depresión posparto u otros problemas de salud; varias madres tuvieron que detener la lactancia de sus hijos a una edad temprana. Muchos se endeudaron, algunos recurrieron al sistema de bienestar social y otros a la bancarrota.

California y Nueva Jersey ofrecen licencia con pago para las madres trabajadores y Rhode Island se unirá a sus filas en 2014. Los programas estatales han mostrado buenos resultados. En una encuesta realizada en 2011 sobre el programa de licencia familiar de California, la mayoría de los empleadores indicaron que el programa tuvo un efecto positivo o no afectó la productividad, la rentabilidad, el volumen de negocios y la moral de los empleados. En otros países estos programas están asociados con el crecimiento económico.

El proyecto de ley FAMILY Act ayudaría a mantener a trabajadores como Samantha en condiciones saludables, los empleados reforzarían la productividad de las empresas y estimularían el crecimiento económico. El Congreso debería aprobar la propuesta sin demora.