La educación inclusiva debe ser una realidad que acabe con las barreras educativas
26 de Julio de 2013
Los niños con discapacidad tienen derecho a asistir a escuelas regulares, como todos los otros niños, y tienen derecho a recibir apoyo para superar sus necesidades particulares de aprendizaje. Sin embargo, algunas escuelas fracasan, o simplemente se niegan, a proporcionar a estos estudiantes lo que necesitan.
Sophie Richardson, directora para China

(New York) – Los niños con discapacidad enfrentan importantes obstáculos en el acceso a la educación en China, y un número considerable no recibe educación en absoluto, dijo Human Rights Watch en un informe publicado hoy. En la educación superior, las directrices del gobierno permiten que las universidades restrinjan o prohíban el acceso a los solicitantes y a los estudiantes con alguna discapacidad física o mental.

Hay por lo menos 83 millones de personas que padecen alguna discapacidad en China, según estadísticas oficiales. Más del 40 por ciento de este sector de la población es analfabeta. Si bien las cifras del gobierno reflejan una matriculación ecuánime entre los niños que cursan la educación primaria, existe una gran diferencia cuando se trata de menores con discapacidad: el 28 por ciento de estos niños no están recibiendo la educación básica a la que tienen derecho.

El informe de 75 páginas, "'En tanto nos permitan quedarnos en clase': Barreras para el acceso a la educación de las personas con discapacidad en China" “‘As Long as They Let Us Stay in Class’: Barriers to Education for Persons with Disabilities in China,”), documenta las luchas que enfrenta los niños y jóvenes con discapacidad para recibir educación en las escuelas de sus comunidades.

En el informe de Human Rights Watch se realizaron más de 60 entrevistas a niños y jóvenes con alguna discapacidad, a sus padres, y se examinaron datos del gobierno y las evaluaciones de expertos en el tema. El gobierno chino implementó normas y reglamentos para la educación de las personas con discapacidad, se comprometió a elevar la tasa de escolarización de los niños con discapacidades, y exoneró a los estudiantes con discapacidades de algunos de los cargos por servicios escolares. Sin embargo, el informe detalla una serie de disipaciones implementadas por las escuelas para negarles el derecho de admisión así como la presión que ejercen sobre ellos para que abandone la escuela y en otros casos, la carencia de instalaciones adecuadas que los ayuden a superar las barreras relacionadas con su discapacidad.

"Los niños con discapacidad tienen derecho a asistir a escuelas regulares, como todos los otros niños, y tienen derecho a recibir apoyo para superar sus necesidades particulares de aprendizaje", dijo Sophie Richardson, directora para China de Human Rights Watch. "Sin embargo, algunas escuelas fracasan, o simplemente se niegan,  a proporcionar a estos estudiantes lo que necesitan."

En un paso importante, el gobierno chino ratificó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) en 2008, que obliga a los países a desarrollar un sistema de educación inclusivo en el cual el sistema general de educación sea totalmente accesible para los niños con discapacidad, y en el que todos los niños se benefician de aprender y jugar juntos. Las investigaciones han demostrado que los estudiantes con y sin discapacidades logran mejores resultados académicos en entornos inclusivos, cuando se les da el apoyo adecuado.

En la actualidad, los niños con discapacidad están excluidos de las escuelas regulares a menos que puedan demostrar su "capacidad de adaptación" al entorno físico y a los métodos de aprendizaje de las escuelas. Debido a que la inclusión no se puede lograr de la noche a la mañana, el gobierno de China carece de una estrategia clara y coherente para alcanzar este objetivo, y dedica pocos recursos a la educación de estudiantes con discapacidades en el sistema escolar general.

El gobierno tiene la obligación de asegurar que las escuelas proporcionen "instalaciones sensatas" a los estudiantes con discapacidades para limitar los efectos que en su rendimiento,  a menos de que dichas medidas de ajuste representen un conflicto o un gasto significativo para el gobierno. Sin embargo, Human Rights Watch encontró pocas o ninguna disposición en las escuelas de todos los niveles educativos. Uno de los padres comentó que la escuela explícitamente le dijo que ahora que su hijo estaba en "un ambiente normal" el niño con la discapacidad tiene la responsabilidad de adaptarse, y no al revés; otro padre dijo que pasó sus días subiendo y bajando escaleras con su hijo en brazos ya que el salón de clases y el baño se encontraban en diferentes plantas. Algunos niños fueron ignorados por completo porque los maestros de las escuelas no saben cómo adaptarse a sus necesidades, debido a que recibieron poca o ninguna formación sobre educación inclusiva.

Los estudiantes con discapacidad que logran superar estas barreras y llegar a un nivel de educación superior se enfrentan a obstáculos adicionales. De acuerdo con la política del gobierno, los estudiantes deben pasar una serie de exámenes físicos, cuyos resultados, posteriormente, son enviados a las universidades como parte del proceso de admisión. El gobierno también define directrices  que permiten a las universidades restringir o prohibir el acceso a los candidatos con ciertas discapacidades físicas o mentales. Por ejemplo, a las personas con discapacidad visual se les puede negar la admisión a una decena de campos académicos y se recomienda que les impidan el ingreso a otras disciplinas, entre ellas, las carreras de derecho o ecología.

Las escuelas de educación especial, que generalmente están bien equipadas, ofrecen acceso a la educación a los estudiantes con discapacidades, sin embargo estas escuelas segregan a los alumnos de la población en general y requieren que los niños sean separados de sus familias a una edad temprana además, ofrecen oportunidades limitadas que no van más allá de una educación secundaria media.

Los maestros son esenciales para lograr la educación inclusiva, pero la mayoría de los entrevistados dijeron a Human Rights Watch que los maestros de escuelas regulares rara vez se ajustan los métodos de enseñanza para satisfacer las necesidades de los niños con discapacidades. Hay poco soporte institucional para los maestros - no tienen personal de apoyo, a menudo tienen clases de numerosas de 30 a 60 estudiantes, y carecen de la capacitación en métodos de enseñanza inclusivas. Por otro lado, las escuelas reciben poca o ninguna ayuda financiera por parte de las autoridades educativas para proporcionar instalaciones adecuadas.

"En cualquier salón de clases  los niños tienen una amplia gama de capacidades de aprendizaje y los maestros necesitan tener las habilidades necesarias para animar a todos los niños a aprender y desarrollarse", dijo Richardson. "El simple hecho de impulsar la formación del profesorado contribuiría en gran medida a mitigar algunos de los problemas de exclusión."

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