El gobierno y las subsidiarias estatales de China progresan desigualmente
20 de Febrero de 2013

El presidente Sata se embarcó en una campaña populista para proteger a los trabajadores, por lo que la falta de avances significativos en el sector minero resulta decepcionante. A pesar de que las filiales de CNMC han encarado algunos de los abusos a los derechos laborales documentados por Human Rights Watch en 2011, los mineros siguen padeciendo serios riegos de salud y seguridad.

Daniel Bekele, director para África

(Johannesburgo) – Los trabajadores del sector de la minería del cobre en Zambia continúan vulnerables a los abusos, señaló hoy Human Rights Watch. Nuevas investigaciones de Human Rights Watch revelan que el gobierno del presidente Michael Sata, quien se comprometió a dar prioridad a los derechos laborales cuando asumió el cargo en septiembre de 2011, ha implementado algunas mejoras en apoyo a la supervisión de las minas, pero continúa imperando en el país una supervisión inadecuada de las leyes laborales nacionales destinadas a proteger los derechos de los trabajadores.

Human Rights Watch publicó un informe en noviembre de 2011 que documentan diversos abusos laborales en cuatro filiales de la corporación China Non-Ferrous Metal Mining Corporation (CNMC) ubicadas en Zambia. CNMC es una empresa estatal administrada por el más alto gremio ejecutivo de China, el Consejo de Estado. En la investigación de seguimiento que se llevó a cabo en octubre de 2012, Human Rights Watch descubrió que las filiales de CNMC lograron algunos avances notables en la reducción de las horas de trabajo y el respeto a la libertad de asociación, sin embargo los mineros seguían padeciendo malas condiciones de salud y seguridad, así como amenazas por parte de los gerentes si trataban de defender sus derechos. El gobierno de Zambia no ha intervenido adecuadamente para abordar estos problemas, concluyó Human Rights Watch.

"El presidente Sata se embarcó en una campaña populista para proteger a los trabajadores, por lo que la falta de avances significativos en el sector minero resulta decepcionante", dijo Daniel Bekele, director para África de Human Rights Watch. "A pesar de que las filiales de CNMC han encarado algunos de los abusos a los derechos laborales documentados por Human Rights Watch en 2011, los mineros siguen padeciendo serios riegos de salud y seguridad”.

En octubre, Human Rights Watch entrevistó a 31 mineros de las cuatro filiales de CNMC: Non-Ferrous China Africa (NFCA), una mina subterránea; Chambishi Copper Smelter (CCS), una planta de fundición; Sino Metals, una planta procesadora; y China Luanshya Mine, una mina subterránea y a cielo abierto. Human Rights Watch también habló con representantes de los sindicatos nacionales, funcionarios gubernamentales, diplomáticos y funcionarios de organismos internacionales que trabajan en temas laborales en Zambia.

Human Rights Watch ha mantenido un diálogo permanente con CNMC sobre sus normas de seguridad, que son cruciales en una industria donde las quemaduras por ácidos, el calor extremo, el equipo pesado, el alto voltaje y el desprendimiento de rocas son frecuentes.

En su investigación de seguimiento, Human Rights Watch halló que el Ministerio de Desarrollo de Minas, Energía y Agua avanzó poco en 2012 en su control para asegurarse de que rindieran cuentas las empresas y gerentes que sometieron a mineros a situaciones de trabajo peligrosas. Los trabajadores y funcionarios de CNMC reportaron que el Departamento de Seguridad del Ministerio de Minas realizó inspecciones de seguridad con escasa frecuencia, pese a que, bajo la legislación de Zambia, deberían ser rutinarias.

En lugar de llevar a cabo inspecciones proactivas y preventivas, los funcionarios del departamento solían limitarse a visitar los lugares de trabajo en respuesta a accidentes, aseguraron los trabajadores. En 2012, el departamento sufrió una grave escasez de fondos y personal, lo cual le impidió cumplir con sus responsabilidades.

El viceministro de Minas, Richard Musukwa, dijo a Human Rights Watch:

Hemos logrado que nuestros estándares [de seguridad] queden muy claros. Vamos a seguir atrayendo inversión extranjera directa. Esto no se hará a expensas de la seguridad de nuestra gente sólo porque queramos ganarnos el pan de cada día. No nos importa quién sea el dueño de qué minas ... únicamente que los que tengan una mina en la República de Zambia cumplan con nuestras normas… Si no hay seguridad, nuestro pueblo no debería trabajar bajo ningún concepto.

Hay indicios de que el gobierno de Zambia está comprometiéndose con mayor profundidad con las cuestiones laborales, señaló Human Rights Watch. Se prevé que el presupuesto nacional para 2013 casi duplique el dinero asignado al Departamento de Seguridad Minera que, por primera vez en varios años, está promocionando vacantes para inspectores. El gobierno de Zambia debería seguir adelante con estos compromisos notables para asegurar que el departamento cuente con el personal, equipo y recursos necesarios para llevar a cabo inspecciones rutinarias no programadas, que son esenciales para la prevención tanto de accidentes como problemas de salud a largo plazo.

Un alto funcionario en el Departamento de Seguridad Minera dijo a Human Rights Watch que las minas administradas por CNMC "no harán nada malo cuando [los inspectores] están ahí pero que cuando no están observando, hacen cosas malas... Si se les dice [que hagan algo por la seguridad], lo hacen. Pero seis meses más tarde, habrán dejado de hacerlo” sin continuas inspecciones y presión.

El gobierno también debería aprobar una propuesta de largo plazo para incrementar las multas por violar las normas de seguridad e imponer penalizaciones para quienes violen los reglamentos de seguridad. Un minero de China Luanshya Mine contó a Human Rights Watch que el Departamento de Seguridad Minera generalmente apunta a trabajadores de bajo nivel, en lugar del equipo de gestión, cuando impone multas: "Cuando descubren que algo anda mal en una sección, castigan al minero de menor rango en vez de los funcionarios a cargo de esas áreas .... [Sin embargo, son los] funcionarios los [que] hacen la planificación y les ordenan a los empleados que vayan a las zonas inseguras”.

Muchos de los mineros entrevistados por Human Rights Watch dijeron que aún enfrentan la presión de sus gerentes para trabajar en zonas peligrosas.

"El Departamento de Seguridad en las Minas tiene que concentrarse en los directivos de las empresas que ponen en riesgo a los mineros de Zambia en la industria más lucrativa del país”, señaló Bekele.

Además, los mineros de Sino Metals, CCS y NFCA continúan topándose con dificultades para obtener nuevos equipos de protección personal (PPE, por sus siglas en inglés) de sus empleadores cuando el equipo se daña durante el trabajo. Denunciaron que sus directivos todavía se niegan a sustituir equipos de protección obligatorios por ley hasta que ha transcurrido un período de tiempo determinado. Como resultado, los mineros cuyos equipos se dañaron tienen que trabajar durante meses vulnerables a sufrir daños. Un minero de Sino Metals relató a Human Rights Watch:
 

Una persona puede trabajar sin el uniforme adecuado y los químicos pueden entrar en [su cuerpo], pero [la gerencia] dice que uno sólo puede obtener equipos nuevos [cada] seis meses. Para variar, tenemos el polvo y sin ningún tipo de equipo adecuado, como respiradores. Inhalamos un montón de productos químicos: ácidos, cal, monóxido de carbono. El ambiente está muy contaminado. Después de trabajar duro, en tres o cuatro años, tus órganos internos pueden sufrir daños... La mayoría de los trabajadores de Sino Metals están destruidos en lo que a su salud se refiere.

Otro minero mostró las quemaduras de ácido que tenía en el pie, donde el ácido había corroído un agujero a través de las botas de goma de protección. Cuando fue entrevistado por Human Rights Watch, el minero seguía trabajando todos los días con esas botas, exponiéndose a nuevas salpicaduras de ácido.

Human Rights Watch descubrió que las filiales de CNMC hicieron varias mejoras notables en el último año. Sino Metals eliminó el turno de 12 horas documentado por Human Rights Watch en 2011, cuando que la mayoría de los mineros allí trabajaba 72 horas por semana en un entorno peligroso. Ahora, los trabajadores de Sino Metals trabajan seis turnos de ocho horas a la semana, acorde con las leyes laborales internacionales y de Zambia.

CCS sigue requiriendo turnos de 12 horas, aunque sus mineros trabajan cuatro de cada seis días. A pesar de que las horas mensuales acumulativas de CCS se acercan a lo que especifica la legislación de Zambia, es posible que el turno de 12 horas incumpla el derecho laboral internacional, dada la naturaleza peligrosa del trabajo y el impacto potencial de turnos tan largos en la salud y la seguridad, señaló Human Rights Watch.

En otro avance, los dirigentes del Sindicato de Trabajadores Mineros de Zambia (MUZ, por sus siglas en inglés), uno de los dos principales agrupaciones, dijeron a Human Rights Watch en octubre que se estaban organizando en Sino Metals, y que creían que no tardarían en establecer una sucursal en CCS. Human Rights Watch reportó previamente que Sino Metals y CCS habían bloqueado sistemáticamente la presencia de MUZ, autorizando sólo al Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros y Aliados (NUMAW, por sus siglas en inglés) para establecer una sucursal.

A pesar de estas mejoras, los representantes sindicales de cada una de las cuatro filiales de CNMC dijeron a Human Rights Watch que las amenazas y el hostigamiento de los trabajadores por parte de los supervisores socavó la capacidad de los sindicatos para proteger eficazmente a los mineros. Esta situación no es exclusiva de las minas administradas por estatales chinas, tal como denunció Human Rights Watch en su informe de 2011, y refleja el fracaso más amplio del gobierno de Zambia a la hora de velar por los representantes sindicales y protegerlos de acoso y represalias a lo largo del llamado “cinturón de cobre” del país. El gobierno de Zambia debería tomar más medidas para garantizar que los representantes sindicales puedan abogar por mejores condiciones sin represalias.

Los trabajadores también dijeron a Human Rights Watch que después de que se publicó el informe de 2011, los directivos de Sino Metals amenazaron con despedir a cualquier trabajador que descubrieran que hubiera proporcionado información a Human Rights Watch. Un minero de Sino Metals aseguró a Human Rights Watch: “No quieren que hable con otras personas, porque tienen un problema [con cuestiones laborales]. Tenemos miedo de decir la verdad, porque dicen que seremos despedidos”.

Cuando Human Rights Watch planteó estas cuestiones ante CNMC, los ejecutivos defendieron el historial de seguridad de la empresa y negaron cualquier obstrucción a la libertad de asociación de los trabajadores de Zambia. La compañía también dijo que estaba abierta a sugerencias relativas a la sustitución de PPE dañado.

"El compromiso de CNMC en la industria minera del cobre de Zambia tiene el potencial de proporcionar un verdadero beneficio tanto para la empresa como para su fuerza de trabajo, y las recientes mejoras mueven a la compañía varios pasos en la dirección de ese objetivo", dijo Bekele. "En 2013, la compañía debe redoblar sus esfuerzos en las áreas donde son más débiles, como la salud y la seguridad”.