Toleran golpizas, salarios ínfimos y trabajan casi sin descanso, mientras las leyes de trabajo infantil no se aplican rigurosamente
15 de Noviembre de 2012
Hay niñas que son explotadas, abusadas y obligadas a trabajar extensas jornadas por un sueldo insignificante. Si bien Marruecos ha adoptado medidas importantes para reducir el trabajo infantil, debe realizar acciones concretas destinadas específicamente a proteger a estos niños empleados en el servicio doméstico y asegurar que se cumpla la ley.
Jo Becker, directora de defensa de derechos de los niños

(Rabat) – Numerosas jóvenes, algunas de apenas 8 años, sufren abusos físicos y cumplen largas jornadas de trabajo a cambio de un sueldo ínfimo como trabajadoras domésticas en Marruecos.

El informe de 73 páginas, “Lonely Servitude: Child Domestic Labor in Morocco” (Servidumbre solitaria: trabajo doméstico infantil en Marruecos), comprobó que algunos niños que están en el servicio doméstico –en su gran mayoría niñas– trabajan arduamente durante jornadas de 12 horas, todos los días de la semana, en algunos casos por tan sólo US$ 11 al mes. Algunas jóvenes dijeron a Human Rights Watch que era común que sus empleadores las golpearan y las agredieran verbalmente, y que además les negaban la posibilidad de educación y a veces no les daban alimentos adecuados.

Durante la última década, el gobierno de Marruecos ha reducido los índices de trabajo infantil y ha conseguido aumentar las cifras de escolaridad. No obstante, debería controlar rigurosamente el cumplimiento de las leyes que prohíben el trabajo de menores de 15 años en el servicio doméstico, aplicando sanciones a empleadores y a quienes facilitan su contratación, creando mecanismos efectivos para identificar y recuperar de las casas de sus empleadores a los niños de menos de 15 años, y controlando las condiciones laborales de los trabajadores domésticos de entre 15 y 17 años, indicó Human Rights Watch.

“Hay niñas que son explotadas, abusadas y obligadas a trabajar extensas jornadas por un sueldo insignificante”, aseveró Jo Becker, directora de defensa de derechos de los niños de Human Rights Watch. “Si bien Marruecos ha adoptado medidas importantes para reducir el trabajo infantil, debe realizar acciones concretas destinadas específicamente a proteger a estos niños empleados en el servicio doméstico y asegurar que se cumpla la ley”.

Human Rights Watch investigó por primera vez el uso de niños como trabajadores domésticos en Marruecos en 2005. Las entrevistas efectuadas durante el estudio de seguimiento indicaron que la cantidad de niños que trabajan en el servicio doméstico se ha reducido en los últimos años, y que las campañas de educación y la repercusión que tuvo el tema en los medios de comunicación generaron mayor conciencia pública sobre los riesgos del trabajo infantil en el ámbito doméstico.

El informe se elaboró a partir de una investigación de campo efectuada en abril, mayo y julio de 2012 en Casablanca, Rabat, Marrakech y la región de Imintanoute, en la provincia de Chichaoua. Human Rights Watch entrevistó a 20 niños que anteriormente estuvieron en el servicio doméstico, además de funcionarios gubernamentales, abogados, docentes y representantes de organizaciones no gubernamentales e internacionales. De estos niños que habían estado en el servicio doméstico, 15 habían comenzado a trabajar antes de los 12 años, y todos salvo 4 aún tenían menos de 18 años al momento de la entrevista.

La mayoría de las 20 niñas entrevistadas dijeron que habían sufrido abusos físicos y verbales por parte de sus empleadores. Algunas dijeron que sus empleadores las golpeaban con la mano o con cinturones, varas de madera, zapatos o tubos de plástico. Tres afirmaron que sufrieron acoso o agresión sexual por integrantes masculinos de las familias empleadoras.

“Durante su trabajo en casas privadas, la mayoría de estas niñas soportan condiciones terribles, pero no saben adónde acudir para obtener ayuda”, dijo Becker. “Marruecos debería abordar la particular situación de aislamiento y vulnerabilidad de los niños que trabajan en el servicio doméstico implementando un sistema efectivo para recuperar a las niñas de menos de 15 años de estos hogares, y controlar las condiciones laborales de las jóvenes de entre 15 y 17 años”.

La mayoría de las jóvenes entrevistadas provenían de zonas rurales pobres. En casi la mitad de los casos, hubo intermediarios que reclutaron a las niñas para que trabajaran en ciudades más grandes, a menudo mediante promesas engañosas sobre las condiciones de trabajo.

Un intermediario dijo a Latifa L, cuyo nombre se modificó por razones de seguridad, que sus empleadores “serían muy amables” y le pagarían bien. Contó a Human Rights Watch que en realidad tuvo que trabajar sin descanso desde las 6 de la mañana hasta la medianoche, sin ningún día libre. Dijo además que su empleador tenía el hábito de golpearla.

“No me molesta trabajar”, afirmó, “pero lo peor era ser golpeada y no tener suficiente comida”.

En casi todos los casos investigados por Human Rights Watch, los salarios que percibieron estos niños cuando estuvieron en el servicio doméstico habían sido negociados entre sus padres o tutores y el intermediario o empleador. La mayoría de las niñas contaron que no recibían en forma directa ninguna remuneración, ya que esta se entregaba a sus padres. El promedio de los salarios que percibían las niñas entrevistadas era de 545 dírhams por mes (US$ 61), menos del 25 por ciento del salario mensual mínimo para el sector industrial de Marruecos, fijado en 2.333 dírhams (US$ 261).

El Código del Trabajo de Marruecos establece un máximo de 44 horas de trabajo semanales para la mayoría de los trabajadores, pero no se aplica a los trabajadores domésticos. Algunas niñas dijeron a Human Rights Watch que trabajaban más de 100 horas por semana, y solamente 8 de las 20 entrevistadas tenían un día de descanso semanal.

Ninguna de las niñas entrevistadas asistió a la escuela mientras estuvieron empleadas en el servicio doméstico. Únicamente dos dijeron que habían completado el tercer grado antes de comenzar a trabajar.

Según estadísticas del gobierno, en los últimos años Marruecos redujo notablemente los índices generales de trabajo infantil y consiguió aumentar la cantidad de niños que asisten a la escuela. Las encuestas del gobierno indican que la cantidad de niños de menos de 15 años que se desempeñaban en algún tipo de trabajo se redujo de 517.000 en 1999 a 123.000 en 2011.

Conforme se observa en las entrevistas efectuadas por Human Rights Watch a organizaciones no gubernamentales y organismos de Naciones Unidas, el promedio de niños que trabajan en el servicio doméstico también se ha reducido, si bien no existen datos recientes al respecto. Diversos estudios de 2001 calcularon que había entre 66.000 y 86.000 niños menores de 15 años dedicados al servicio doméstico en todo el país, incluidos cerca de 13.500 solamente en la periferia de Casablanca. El gobierno afirma que está preparando una nueva encuesta para determinar los índices actuales de trabajo doméstico infantil, pero que aún no ha sido completada.

Varias organizaciones locales y organismos de la ONU también creen que las campañas de educación pública y la cobertura en los medios de comunicación han servido para concienciar sobre el trabajo infantil en el servicio doméstico y la prohibición legal de emplear a menores de 15 años.

Pese a los avances conseguidos en la reducción del trabajo infantil, las leyes que penalizan el empleo de niños menores de 15 no se aplican adecuadamente, indicó Human Rights Watch. Los inspectores de trabajo no tienen la facultad de ingresar a casas privadas para identificar si hay niños en el servicio doméstico. Son pocos los casos en que la justicia penal juzga a empleadores que abusaron físicamente de niños del servicio doméstico, y casi nunca se aplican multas a empleadores que contratan a niños de edad inferior a la autorizada para incorporarse al servicio doméstico. Muchas veces, los niños que trabajan en el servicio doméstico desconocen que existen mecanismos para asistir a niños en situación vulnerable o no saben cómo acceder a ellos.

Human Rights Watch instó al gobierno de Marruecos a intensificar sus esfuerzos para abordar el trabajo infantil, a través de medidas como:

  • Asegurar que se respete rigurosamente la edad mínima de 15 años para cualquier tipo de empleo, aplicando penas a empleadores e intermediarios que contratan o reclutan a niños de menos de 15;
  • Dar mayor difusión a las campañas de concienciación pública sobre trabajo doméstico infantil, incluida información sobre leyes vigentes y que facilite el acceso de niñas que necesitan ayuda a los servicios telefónicos de asistencia;
  • Crear un sistema efectivo para identificar y recuperar a trabajadores domésticos que tengan menos de la edad mínima para trabajar, y a aquellos que tengan entre 15 ó 17 años y sufran abusos.
  • Iniciar acciones conforme al Código Penal contra quienes sean responsables de actos de violencia contra niños que trabajan en el servicio doméstico.

Human Rights Watch instó además al gobierno de Marruecos a sancionar un proyecto de ley sobre trabajadores domésticos que está siendo tratado desde hace varios años, y efectuar las reformas necesarias en este proyecto para armonizarlo con el Convenio de la Organización Internacional del Trabajo sobre el trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domésticos. El Convenio, adoptado en 2011, fija estándares globales para los trabajadores domésticos.

Dispone que la jornada laboral de los trabajadores domésticos deberá ser equivalente a la de otros sectores, y que se deben aplicar a estos trabajadores los requisitos sobre salario mínimo. Sin embargo, el proyecto legislativo no precisa una jornada máxima para los trabajadores domésticos, y permitiría que perciban de sus empleadores una remuneración que equivale al 50 por ciento de la mínima prevista para el sector industrial.

Marruecos votó a favor de adoptar el Convenio sobre Trabajadores Domésticos durante la Conferencia Internacional del Trabajo celebrada en 2011, pero aún no lo ha ratificado. El Convenio se adoptó por amplia mayoría de los gobiernos y entrará en vigor en 2013.

“El proyecto de ley sobre trabajadores domésticos de Marruecos contiene importantes disposiciones, como aquellas que prevén el contrato de trabajo y el día de descanso semanal. No obstante, en otros aspectos como jornada laboral y salario mínimo, no se adecua a los nuevos estándares internacionales”, expresó Becker. “Reformar y adoptar la ley mostrará el compromiso de Marruecos con esta cuestión, y permitirá mejorar las condiciones laborales de los trabajadores domésticos en el país”.