Hasta el 18 de mayo de 2009, 40 países han notificado oficialmente 8,829 casos de infección de gripe porcina A(H1N1). Se han reportado 68 muertes en México, cuatro en Estados Unidos, una en Canadá y una en Costa Rica a causa de esta nueva cepa de influenza.
Los temores respecto a la propagación de la enfermedad pueden conducir a llamados a restringir los derechos de las personas infectadas o de quienes se cree que tienen la infección. Aunque algunas limitaciones pueden justificarse en aras de la salud pública, éstas deben ser coherentes con las normas legales aceptadas internacionalmente, lo cual incluye que se fundamenten en pruebas científicas, sean de duración limitada y respeten la dignidad humana. También deben dirigirse a un objetivo legítimo del interés general y ser el método menos invasivo y restrictivo que esté disponible para lograr ese objetivo. Además, las restricciones no deben ser discriminatorias, ya sea mediante intención o impacto, por motivos de raza, nacionalidad, sexo o religión.
A medida que los casos confirmados continúan acumulándose, es importante que los gobiernos adopten estrategias de salud pública eficaces, en lugar de imponer medidas diseñadas para demostrar que han emprendido una fuerte acción pero que en realidad discriminan, restringen los derechos y tienen un escaso impacto positivo en la salud pública. Los gobiernos también deben asegurarse de estar proporcionando información precisa al público y a las personas afectadas o infectadas.
Los medios de comunicación tienen un rol crucial en promover la transparencia y la rendición de cuentas. Rápidamente, los medios dieron a conocer que la policía de Hong Kong trató en forma grosera a 300 huéspedes e integrantes del personal del Hotel Metropark en esta ciudad, donde un huésped mexicano resultó ser positivo a la nueva cepa de influenza, y que las autoridades no les proporcionaron información veraz o detallada sobre su situación durante toda la semana que se les confinó. Según la Agencia France-Presse (AFP), muchas de estas personas se enteraron sólo por medio de noticias en la televisión de que la cuarentena duraría siete días.
Las denuncias de discriminación son aun más alarmantes. A Human Rights Watch le han preocupado los informes de que las autoridades chinas están seleccionando a personas mexicanas para ponerlas en cuarentena, tanto cuando llegan a los aeropuertos como en sus hogares en Pekín. AFP informó de que las autoridades en los aeropuertos están separando a ciudadanos mexicanos del resto de viajeros para tomarles la temperatura y los confinan incluso si ésta es normal, mientras que aplican medidas menos restrictivas a personas no mexicanas en los mismos vuelos.
Residentes de habla hispana en Pekín han dicho a Human Rights Watch que las medidas de cuarentena en la ciudad se están ampliando hasta para las personas mexicanas que viven en Pekín y no han visitado México recientemente. La ministra de Relaciones Exteriores de México refirió que ciudadanos mexicanos sin síntomas de la infección han sido aislados en "condiciones inaceptables" en China. El vocero de la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos aseveró el 8 de mayo que poner en cuarentena a las personas sólo por su nacionalidad ante la sospecha de que estén infectadas con esta gripe es "un caso claro e inaceptable de discriminación", señalando específicamente que los mexicanos que no tienen síntomas de gripe y no estuvieron en México la semana pasada "presentan las mismas condiciones de salud que cualquier residente del país donde ellos están presentes".



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