El rey Abdullah y el ministro del interior de Arabia Saudita deben detener la ejecución de Rizana Nafeek, una trabajadora doméstica de Sri Lanka condenada por matar a un bebé bajo su cuidado cuando tenía 17 años.
El rey Abdullah y el ministro del interior de Arabia Saudita deben detener la ejecución de Rizana Nafeek, una trabajadora doméstica de Sri Lanka condenada por matar a un bebé bajo su cuidado cuando tenía 17 años.
El rey Abdullah y el ministro del interior de Arabia Saudita deben detener la ejecución de Rizana Nafeek, una trabajadora doméstica de Sri Lanka condenada por matar a un bebé bajo su cuidado cuando tenía 17 años.
El anuncio de Arabia Saudita de que permitirá que las atletas femeninas participen en los Juegos Olímpicos por primera vez es un importante paso adelante, pero no aborda los obstáculos fundamentales que enfrentan las mujeres que practican deportes en este país.
Mientras el mundo se prepara para las olimpiadas de 2012, el Gobierno saudí discrimina de manera sistemática a las mujeres en los deportes y las actividades de educación física, y hasta el momento nunca ha enviado a una atleta femenina a los juegos olímpicos, sin que las autoridades olímpicas internacionales hayan aplicado ningún tipo de sanción. Human Rights Watch instó al Comité Olímpico Internacional (COI) a exigir que, como condición para que Arabia Saudita participe en los eventos deportivos de las olimpiadas, incluidos los juegos de Londres de 2012, el reino ponga fin a la discriminación contra las mujeres en el deporte.
El anuncio del rey Abdullah de que las mujeres podrán participar en las elecciones municipales de 2015 y convertirse en miembros del consultivo Consejo de la Shura es un paso que era desde hace mucho necesario y que permitirá una mayor participación de las mujeres en la vida pública.
Las políticas inmigratorias de muchos gobiernos y los vacíos de protección hacen que muchos migrantes sean víctimas de abusos, señaló hoy Human Rights Watch en un informe publicado con antelación al Día Internacional del Migrante, el 18 de diciembre de 2010. Entre los abusos sufridos destacan la explotación laboral, la violencia, la trata, el maltrato en las detenciones e incluso asesinatos. Aún así, los países involucrados ofrecen limitados recursos para buscar justicia.
El rey Abdullah debería de tomar acciones adicionales para convertir sus reformas –hasta el momento meramente simbólicas- en garantías institucionales.
La aparente brutalidad con que los empleadores sauditas tratan a los trabajadores domésticos de Sri Lanka enfatiza las deficiencias severas en la legislación y prácticas laborales que fomentan el abuso y la explotación.
Arabia Saudita y Kuwait deberían investigar conjuntamente el abuso y la trata aparente de trabajadores domésticos nepaleses que aceptan trabajar en Kuwait, pero son en cambio obligados a trabajar contra su voluntad en Arabia Saudita y abandonados en este país.