Cincuenta y tres personas, aparentemente partidarias de Gaddafi, al parecer fueron ejecutadas en un hotel de Sirte la semana pasada. El hotel está en una zona de la ciudad que estaba bajo el control de combatientes anti-Gaddafi de Misrata antes de que ocurrieran los asesinatos.
Treinta y cuatro cadáveres exhumados de una fosa común cerca de la ciudad de al-Qawalish, al oeste de Libia, parecen ser de hombres que fueron detenidos por las fuerzas simpatizantes de Gaddafi a principios de junio de 2011.
Una serie de documentos descubiertos recientemente por Human Rights Watch en Trípoli revelan nuevos datos sobre el alto grado de cooperación entre los organismos de inteligencia de Estados Unidos, el Reino Unido y Libia para el traslado de presuntos terroristas. Estos documentos muestran la necesidad de que Estados Unidos y el Reino Unido rindan cuentas por abusos cometidos en el pasado.
Mientras que los enfrentamientos llegan a la capital libia, Trípoli, todas las partes en conflicto -las fuerzas fieles a Muammar Gaddafi, las fuerzas del Consejo Nacional de Transición y los aliados de la OTAN- deben tomar todas las medidas posibles para evitar daños a la población civil.
Las fuerzas gubernamentales leales al líder libio, Muammar Gaddafi, han disparado municiones en racimo contra zonas residenciales de la ciudad occidental de Misrata, poniendo en grave peligro a la población civil.
Las autoridades libias deben proporcionar inmediatamente información sobre el paradero de nueve periodistas extranjeros y seis libios detenidos o desaparecidos en Libia.
El Gobierno libio debe liberar inmediatamente a Eman Al'Obeidy, la mujer que acusó a las fuerzas gubernamentales de haberla violado la semana pasada en Trípoli, y permitir a su familia y a los medios de comunicación internacionales confirmar de forma independiente que se encuentra libre y a salvo.
Libia se encuentra en proceso de implementar mejoras limitadas, incluyendo la ampliación de la libertad de expresión y la reforma propuesta del código penal, pero las leyes represivas continúan sofocando las voces y los abusos de la Agencia de Seguridad Interna siguen siendo la norma.
Italia intercepta balseros y solicitantes de asilo procedentes de África, no comprueba su condición de refugiados u otras vulnerabilidades y los devuelve por la fuerza a Libia, donde muchos están detenidos en condiciones inhumanas y degradantes y sufren maltrato.
La Corte Suprema de Libia debería considerar las alegaciones de torturas sufridas por seis trabajadores extranjeros de la salud, en espera de la pena de muerte por haber inyectado con el virus del SIDA a 426 niños libios, sostuvo Human Rights Watch. La Corte analizará el caso hoy.