La Unión Europea debe presionar al recién elegido Gobierno griego a poner fin a la detención abusiva y expulsiones sumarias de migrantes, incluyendo a niños no acompañados, y a reformar el sistema de asilo roto del país.
Se calcula que 150 niños migrantes no acompañados detenidos en un centro de detención en la isla de Lesvos estuvieron en huelga de hambre por cuatro días para protestar sobre sus condiciones de vida.