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    Nador, Marruecos, noviembre de 2012 – Un migrante de Mali yace acostado en una cueva que utiliza como morada. En las zonas boscosas y las montañas próximas a Nador, grupos de migrantes originarios del África subsahariana sobreviven mientras esperan el momento oportuno para intentar cruzar la frontera entre Marruecos y la ciudad de Melilla, un enclave español en la costa norte de Marruecos.  

     

    Miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes habitualmente propinan golpizas, cometen diversos abusos e incluso, en algunas ocasiones, roban a migrantes originarios del África subsahariana en la región noreste del país, señaló Human Rights Watch.

Informes

  • El impacto de la crisis de la vivienda española en los grupos vulnerables
  • Un año en la vida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU
  • La institucionalización de menores extranjeros no acompañados en centros de emergencia de las Islas Canarias no tiene fin

Europa/Asia Central