Tres años después de finalizar la década de conflicto armado de Nepal, el Gobierno no ha realizado investigaciones creíbles ni enjuiciado a los responsables de miles de ejecuciones extrajudiciales, torturas y desapariciones forzadas.
El gobierno dirigente maoísta en Nepal debe dar prioridad a la rendición de cuentas por las violaciones de derechos humanos ocurridas antes, durante y después del conflicto en Nepal.