Por Michael Filtz
En su trabajo como defensora de los derechos de las mujeres, a Marianne Mollmann la impulsan las historias individuales de las mujeres con quienes trabaja, como Verónica Cruz, una defensora de los derechos de las mujeres en México a quien Human Rights Watch rindió homenaje en 2006. “Ella es una heroína para mí”, dijo Mollmann. “No tiene necesidad de ir a las comunidades más pobres de los paises más pobres y trabajar para ayudar a las mujeres, una por una, pero lo hace”.
Cruz fundó un grupo llamado Las Libres, que ayuda a las víctimas de violación a tener acceso a servicios de aborto legal. Ella viaja a las aldeas rurales mexicanas para informar a las mujeres sobre sus derechos reproductivos. En esas regiones, los funcionarios gubernamentales por lo general se oponen a proporcionar métodos anticonceptivos y el aborto es ilegal a menos que el embarazo haya sido producto de una violación, de modo que los fiscales y médicos pueden ser muy agresivos con quienes intentan asesorar a las mujeres acerca de estos asuntos. Cruz cortejaba problemas por hacer el trabajo que tanto inspiró a Mollmann.
Sin embargo, ella pudo ayudar a Cruz: en 2006, Mollmann, quien era entonces investigadora para la división de los derechos de las mujeres en Human Rights Watch, publicó un informe denominado “Víctimas por partida doble: Obstrucciones al aborto legal por violación en México”. Aquí describió con dolorosos detalles las dificultades y abusos que enfrentan las mujeres mexicanas cuando intentan procurarse un aborto legal en casos de violación e incesto y documentó el trabajo que Cruz había desempeñado. La publicidad que generó “Víctimas por partida doble” brindó a Cruz pruebas independientes de lo que siempre había afirmado: que a las mujeres se les negaban sus derechos regularmente. “Como mínimo”, dijo Mollmann, “antes de que el informe fuera publicado ella habría sido interrogada, pero éste hizo imposible que las autoridades la ignoraran”.
Este es uno de los principales efectos que Mollmann espera promover – procurar para otras la libertad de realizar un trabajo que ayude a las mujeres en todos lados.
“Víctimas por partida doble” llevó a las autoridades mexicanas a nivel federal a buscar maneras de corregir las ambigüedades legales que dañaban a las mujeres, como la aplicación desigual de leyes que otorgan el derecho al aborto legal a las víctimas de violación. Con frecuencia, los médicos se rehusaban a realizar abortos incluso en casos de violación. Desde que el informe fue publicado, la división de los derechos de las mujeres ha estado trabajando con legisladores en México para que se apliquen este tipo de leyes.
Desafortunadamente, los resultados de las investigaciones sobre los derechos de las mujeres no siempre son tan positivos como en el caso mexicano. Mollmann, quien actualmente es la directora de incidencia política en la división de los derechos de las dujeres, en ocasiones se siente frustrada porque los problemas pueden ser tan fundamentales que es difícil alcanzar incluso los acuerdos más básicos. “A veces, cuando hablas con la gente, te dan ganas de golpearte la cabeza contra la pared”, dijo. “Es difícil ponerse de acuerdo incluso con el mínimo común denominador – el hecho de que las mujeres son seres humanas de igual valor que los hombres”.
La misión de Mollmann consiste en poner fin a ese prejuicio y a las violaciones de derechos humanos que de éste se derivan. Ella empezó en Human Rights Watch realizando investigaciones y escribiendo informes. Ahora dedica todo su tiempo a la incidencia política. Tiene un profundo compromiso por tratar de asegurar que los gobiernos y las instituciones internacionales defiendan los estándares vigentes, pero también está “trabajando en el sistema para que la promoción y defensa de los derechos de las mujeres no sean tan difíciles”.
Durante meses, Mollmann trabajó con grupos de mujeres de un Congo devastado por la guerra, con gobiernos y representantes de otras organizaciones internacionales no gubernamentales a fin de lograr una primera medida crucial: establecer una estructura permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para abordar con eficacia la violencia sexual desenfrenada en situaciones de conflicto. En junio de 2008, el Consejo de Seguridad adoptó una resolución que obliga al sistema de la ONU a recabar información y reportar sobre la violencia sexual en zonas de conflicto y post-conflicto.
Hasta entonces, el Consejo de Seguridad – que está encargado de proteger la paz y la seguridad internacionales – a menudo no recibía ni solicitaba información sobre la violencia sexual. Como resultado de ello, las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU no tenían el mandato explícito de proteger a las personas civiles contra este tipo de violencia (por lo que con frecuencia no lo hacían) y algunos miembros del Consejo de Seguridad utilizaban la falta de información para justificar la inacción al respecto. La nueva medida debería colocar en la agenda la violencia sexual en los tiempos de guerra y, por lo tanto, como Mollmann espera, hacerla menos aceptable.
Mollmann también ha estado trabajando con un grupo de organizaciones de mujeres a fin de lograr que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU destine más tiempo para hablar sobre los abusos contra mujeres y niñas. La Comisión de Derechos Humanos, predecesora del Consejo, reservaba apenas un tres por ciento de su tiempo para los derechos humanos de las mujeres y tendía a centrarlo exclusivamente en la violencia. Gracias a la promoción y defensa realizadas por Mollmann y sus aliadas, actualmente el Consejo está obligado a abordar todo el espectro de los derechos humanos de las mujeres y lidiar con la discriminación sexual en todo su trabajo y sus sesiones.
Mollmann – cuya trayectoria y experiencia abarcan medios de comunicación, organización de base, gerencia sin fines de lucro, investigación social y publicidad – cree que al final el cambio se produce a través de colaboración y acción conjunta en todos los niveles.
“Tengo el privilegio de poder usar mi voz para forjar un cambio positivo desde una organización como Human Rights Watch”, dijo. “Pero veo mi trabajo como un complemento de lo que Verónica hace en las comunidades rurales mexicanas y de lo que muchas mujeres tratan de hacer en el hogar. Todas nos estamos esforzando por una vida con igualdad, dignidad y respeto para todas las personas, sean hombres o mujeres”.






